martes, 3 de abril de 2012

Mine, Capítulo 14.


Mine, capítulo 14. "Corazones rotos".

--¡Ya! ¡Lena, ya! --Dice Noel al otro lado de la línea.
--¡No estuviera regañándote si no hubieras sido tan idiota!
Ruedo sobre la cama y miro el techo de mi cuarto.
--¡Pero si no me estás regañando; Me estás matando con la mirada!
 Volteo los ojos.
--Idiota, estámos en la línea teléfonica.
 Te juro que hay veces que la ratita en su cabezita no le camina.
--Pero te encantaría.
 Ladeo la cabeza. Sí, es cierto.
--¿Me vas a pasar la tarea o me vas a seguir regañado?
Sonrío.
 Lo que me gustaría es colgar sólo por haberme despertado a las ocho de la mañana para eso.
Pero Noel es un nerd. Pero no sólo es un nerd.
Es un NERD.
--¿En verdad quieres dejarme decidir?
Él hace una pausa.
--No.
--Pero que inteligente. ¡Mira que vas avanzando!--Respondo.
--Cállate--Dice--Que si me pierdes no encontrarás a otro mejor amigo; Nadie aguantará tu desprecio.
 Y es que es mi nerd.
--Bueno, en eso tienes razón.
--Soy irremplazable--Dice, muy satisfecho de sí mismo.
Ruedo los ojos. Me doy la vuelta y saco el cuaderno.


--¿Tienes planes para hoy?--Pregunta mamá cuando bajo a desayunar, como una o dos horas después.
Ella lleva puestos unos pantalones de algodón y una blusa amarilla. Y yo en pijamas de patitos.
--No, no. Creo que nada. A menos que invite a Luce a ver unas películas...
--Cariño, ¿Porqué no intentas convivir con Ellie y Lucas?
Ella pone el plato de huevo revuelto enfrente de mí. Muerdo un pan con mantequilla.
--Humm...
--¿Humm qué?
--No lo sé. No soy del tipo de chica sociable.
--¿No piensas que deberías cambiar eso? Además, ya no son extraños para tí. Están en la escuela contigo.
 Cruzo las piernas.
--Me gusta como soy--Digo, poniendo la mirada en el huevo.
--Por supuesto que sí. A mí también--Dice dulcemente.
Pero todas las mamás están obligadas a gustar de sus hijas.
Así que no digo nada.
 Ella pone su plato enfrente de ella y se sienta enfrente de mí. Pincha el tenedor, como quién no quiere la cosa.
--¿Nunca has pensado en estar con alguien?
Dejo de masticar.
--¿Con alguien cómo?
--Tener una pareja.
--¿Eh?
 Apenas me lo creo.
¿Que tiene todo el mundo con que tenga una pareja?
No, no. No voy a tener esta conversación con mi madre; Ya es suficiente con Luce y Sara.
No, gracias.
Justo cuando abro la boca, el teléfono suena. Mamá se levanta y atiende. Doy una mordida.
 Mi teléfono, que está en mi bolsillo del pantalón de patitos, vibra. Es un mensaje. Cuando lo abro, aguanto la resiración.
 Papá:
 "Me gustaría poder hablar contigo. Te invito a desayunar, ¿puedes? Es importante"
  Pues yo considero más importante conservar mi corazón ileso.
 Pongo el teléfono de vuelta a mi pantalón cuando oigo los pasos de mamá hacia mí. Llega  y me tiende el teléfono.
Intento poner mi cara de siempre.
--¿Bueno?
--Lena, soy Sara. ¿Estás ocupada hoy?
--No, ¿Por?
--¡Aleluya!--Dice al otro lado de la línea--Necesito que me ayudes.
Levanto una ceja.
--¿Con qué?
--Con las flores. Tenemos que elegirlas. No sé ni por dónde empezar.
 Ruedo los ojos.
--Vaya. ¿Y tú crees que yo sé más que tú?
Sé que probablemente esté sonriendo al otro lado de la línea.
--Bueno, dos cabezas piensan más que una.
Sonrío.
--¿Porqué no me llamaste al teléfono?--Le pregunto.
--Sí, bueno, lo haría. Si no lo hubiera perdido.
--Que responzable eres--Le digo, sarcástica.
--¡Cállate, que fue hace unos meses cuando olvidaste tu mochila en mi casa!
Sonrío.
--No tienes pruebas.
Ella resopla. Y así sanjamos el tema.
--Pasaré por tí en una hora, ¿De acuerdo?
--De acuerdo.
 Miro a mamá.
--Es el poder de la boda de Laura--Digo.

Pero resulta que Sara es más inteligente de lo que yo había visto antes: Llevó a Ellie consigo.
--Tal vez tres cabezas piensan mejor que una--Dice Sara, y me sonríe.
Sonrío.
--Hola--Saluda Ellie.
Le devuelvo el saludo y miro por la ventana mientras Sara y ella se sumergen en una charla de medio camino, las miro cuando Ellie me pregunta:
--Oye, acerca de Luce y Noel... ¿Quién en el mayor?
--Noel, ¿Porqué?
--Es que están en el mismo curso... No pueden tener la misma edad.
--Entró al mismo tiempo que Luce a la escuela, al mismo año, pero él era un año mayor; Cuando intentó inscirbirse en la escuela no lo dejaron hasta que cumplió la edad... O algo así. El caso es que lo atrasaron, él debería estar un grado por nosotras.
 Ella asiente, pensativa.
 Abro la puerta del carro cuando Sara se estaciona. Es un lugar con una carpa de techo, hay muchas flores en mesas y en botes en el suelo. No puedo decir el nombre ni siquiera de dos flores. Pero Ellie sí:
--¡Mira, Lirios! ¿No aman los lirios?
" Cuando sepa que es un lirio, te digo."
 Enfrente hay un parque. Siento ese impulso de ir y sentarme ahí mientras mensajeo a Luce y espero a que ellas terminen el trabajo sin mí.
--De acuerdo--Dice Sara--Ustedes dos vayan a buscar algo lindo por ahí, y yo por allá.
 Ellie me toma la mano y me lleva hacia un lado de flores moradas.
--¿Cuándo es la boda?--Le pregunto.
--Febrero.
La miro.
Cruzo mis brazos.
--¿Qué día?
--14.
Te juro que tuve una pelea interior por salir y vomitar  o hecharme a reír al piso. Pero al final terminé viendo el parque patéticamente, pensando que no puedo creer que Laura sea mi familia.
"¿Cómo es posible que seamos tan diferentes?"
--Ya sé--Dice Ellie--Es una cursilería de lo peor, pero...
--Pero Laura lo ha decidido así--Repongo.
Asiente.
--Febrero--Digo--De acuerdo.¿Algo rosa, entonces?
--O rojo--Apunta ella.
Toma de mi brazo y me conduce hasta unos tulipanes rojos (Bueno, a fin de cuentas, sí me sé el nombre de uno)
--¿Qué tal?
 Sé que son caras, porque a mamá le encantan, y en una ocasión, en su cumpleaños, decidí regalarle un ramo.
--Si no fueran caras--Digo.
 Ella frunce el seño y las mira.
Miro al parque, y luego a ella.
--Oye, ¿Qué pasó con tu hermano?
--¿Lucas? Papá lo castigó.
Sonrío.
--¿En verdad?
--Sí.
--Pues a Noel lo llevaron al piscólogo; Su madre está loca.
Sonríe.
 Miro al parque de nuevo.
--¿Quieres largarte, no?--Dice Ellie, poniéndo los brazos sobre su blusa azul.
--Sí.
--Ve. Escogeré por tí--Dice--Además mis gustos son exquisitos--Agrega después, y me recordó al tono de Noel esta mañana.
 Y le creo.
 Le sonrío y cruzo la calle hacia el parque. Me siento en una banca negra y saco el teléfono para molestar a Luce por mensajes.
Oigo una voz de una chiquilla gitar "¡Papá, papá! ¡Mira, estoy volando muy alto!". Sonrío.
 Cuando estoy a la mitad del mensaje, recuerdo, y me salgo de ahí para ir a mis mensajes enviados.
Papá.
"Me gustaría poder hablar contigo. Te invito a desayunar, ¿puedes? Es importante"
 ¿Qué es tan importante? ¿De qué necesita hablarme? ¿Porqué ahora?
Por alguna razón, busco en mis contactos su número de teléfono. Lo miro. Estoy a punto de aplastarlo.
¿Qué hago?
Me arrepiento.
 Pero entonces me digo que es hora de enfrentar mis miedos. Y lo aplasto. Yo sabía que me iba a arrepentir de esto en cuanto lo aplastara, y sí, pasó. Efectivamente.
 --¿Lena?--Dice al otro lado de la línea.
"Soy yo".
Pero no sale nada de mí.
"Soy yo".
 Entonces oigo algo. Y es la cosa más rara que alguna vez haya oído: Es la voz de la niña, la misma niña que oí hace un rato, sólo que esta vez suena diferente, es un eco.
"¡Dame más vuelo!".
 Me doy la vuelta y busco con la mirada la voz de la niña. Ahí está, junto a alguien que está sosteniendo un teléfono y dándole vuelo en el columpio... Alguien que puedo reconocer. Y... yo...
Yo...
Y yo...
 Y no estoy segura si mi corazón sigue ileso.

--Sthep Stronger.

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