martes, 8 de mayo de 2012

Mine, capítulo 20.


Mine, capítulo 20. "Algo que no cuadra".

--¿Dónde están?--Exige Laura, dejando de lado el tenedor.
 Suspiro muy hondo.
 Doblo las rodillas bajo la mesa y muevo el espagueti hacia un lado del plato.
--Estaba cerrado.
--Pensé que Sara te había llamado como una hora antes de que cerraran--Dice, con su voz venenosa--¿Dónde te metiste?
 En mi habitación, llorando, viendo cartas, sintiéndo pena por mi misma.
--Tuve un problema con el carro antes de salir--Le digo.
--¿Se te ponchó la llanta?--Dice Laura.
Cómo la odio.
 Sara entra al comedor con los vasos de agua, con su pelo usual suelto y su ropa de profesional.
--No. Sólo no quería arrancar.
--Pudiste ir en camión--Dice ella, reprochándome.
 Y me lo reprocharía por el resto de la eternidad si puediera.
--Pero no lo hize--Solté, harta.
--Eres una egoísta. ¡Tenías que ir por las invitaciones!
 Estoy muy dispuesta a contestarle, y me levanto de la silla, pero Sara pone una mano en mi hombro y me empuja hasta volver a sentarme. Todo en cuestión de tres segundos.
--Cálmense--Dice Sara--Yo mañana iré por las invitaciones. Ahora intenten no matarse mientras los chicos llegan.
 Pero justo en ese momento llega Alan, seguido de José y sus hermanos. Sí, con Jessie con su adorable vestido morado por detrás. También vienen una señora de unos cuarenta años de cabello rubio, y un señor de la misma edad de cabello castaño. Sé que son sus padres porque Jessie le toma de la mano a el señor. Pienso en esa niña del parque. Esa niña de pelo oscuro y diminuta. La niña por la cuál me sentí despreciada.
 Por alguna razón no puedo mirar más a Jessie.
 Miro mi plato y mezclo el Puré de Papas con el espageti.
Las personas empiezan a saludar, pero yo no me paro para saludar a nadie, si no que permití que ellos vinieran hacia mí. Me pregunto porqué Kris nos invitó a comer. ¿Hay algún cumpleaños que olvidé?
 A ver, estamos en en los últimos de septiembre... Sara cumple en julio, mi mamá en abril...
Recorro todos los cumpleaños en mi mente. No, nada.
 ¿Pero porqué estamos aquí?
Mamá cruza la puerta de entrada con las cosas que nececitaba para hacer la otra comida... ¿Dos platillos? ¿Porqué?
 En verdad, ¿qué me perdí?
Lucas se aproxima a mi lado para saludarme con un beso en la mejilla. Me mira unos segundos después de alejarse de mi. Siento un cosquilleo en la mejilla en cuanto se aleja. Tengo ese impulso de tocarme en dónde me plantó el beso, pero no permitiré que me viera hacerlo, como si significara algo para mí, ¡Bah!
 Unos diez segundos que me hacen sentir culpable por todas las cosas que dije.
 Culpable por ser tan estúpida.
¿Cómo es que pude confiar en él? ¿Cómo es que exploté de ese modo?
 Sonríe y después se sienta en la mesa, delante de mí, a un lado de mi madre. Sara se sienta a lado de mí y le tomo del brazo.
--¿Qué cumpleaños olvidé?
 Ella me mira fijamente unos segundos y luego se traga de un jalón el vino de la copa de alguien más.
Algo va mal. Terriblemente mal.
Ella raramente bebe cerveza, nunca hay cerveza en cada desde la vez de la exploción de la cabeza de Luce. Entonces... ¿Vino? ¿En verdad?
Algo ha ido terriblemente mal.
 Miro a mamá. Ella tiene una conversación con Lucas, sonríen.
Todos sonríen.
Soy la única que no tiene una conversación. Incluso Sara está hablando con Alan, medio ebria, pero está hablándo con él.
 En algún momento Lucas me mira. No necesita palabras, sus ojos me lo dicen: ¿Qué sucede contigo?
Sus ojos son seguros. Cálidos. La calidez necesaria para hacerme hablar. Para sentirme a salvo.
No puedo.
 Desvío la vista.
 Hay un momento en el que creo que es suficiente de sentir lástima por mí misma, así que abro mi bocota.
--Así que, familia, ¿quién se casa ahora?--Miro a Sara--Tú, ¿verdad? ¡Vamos! ¿Qué estamos celebrando?
 Laura sonríe.
Hay algo que no cuadra.
Sara toma otra copa, pero Alan se la arrebata. Ella forcejea con él un rato.
--No aún--Sonríe Alan a modo de respuesta.
 Sara se recarga en su hombro.
--Bien. Ya estaba pensando en las palabras que les iba a decir--Extiendo mis dedos--Primero: Ya era hora--Señalo otro dedo--Son unos cursis...No usaré tacones en su boda... Y no se les ocurra ponerme a organizar la cosa más insignificante, porque terminaré incendiandolo. Bien. Creo que ahora lo saben.
  Todos intercambian algunas risitas. Sara bufa.
--Tendría que estar loca para ponerte a organizar mi boda.
--Lo sé. No cometas esa estupidez, Sara. No lo hagas.
--Yo podría hacerme cargo--Dice Ellie--Soy buena para eso. Podría enseñarle a Lena, seré una buena influencia para ella.
 Yo agito la cabeza.
--Luce trató de ser una buena influencia para mí por años y no lo logró. No tengo remedio. Por eso terminaré  siendo una solterona con dos gatos. Uno blanco y uno negro, crema y chocolate. ¿Ya les había contado eso? Ah, bueno, no importa.
--Honestamente no creo que suceda--Dice Lucas--Caerás por alguien. Y no podrás luchar contra ello. Simplemente va a pasar.
 Sonrío.
--¿Y qué? ¿Tú encuentras el amor de tu vida cada dos meses?
 Mamá me mira.
--¡Lena, no seas grosera!
 Me llevo la limonada a la boca. Pero Lucas sonríe.
--Nada de lo que digas va a ofenderme, Lena.
--Sólo estaba diciendo lo que pienso.
--Lo sé--Bufa Lucas.
 Y no estoy segura de cómo reaccionar a eso, porque es como un "Siempre lo haces".
Sara interviene:
--Pero la mayoría del tiempo estás equivocada.
--Tal vez.
--Sólo digo que es parte de la vida--Dice Lucas.
--Cómo el amor a primera vista--Dice Ellie.
 Sacudo la cabeza.
--Eso no existe, Ellie.
 El que dice eso es Lucas. ¡Vaya, alguien con cerebro!
--Exacto.
--Basta. Hay algo que quiero decir--Dice Laura, fastidiada porque no es el centro de atención.
Por supuesto que tiene algo que decir, ella siempre tiene algo qué decir.
Se para.
Pero hay algo malo...
Sara toma otra copa.
 Algo que no cuadra...
--Familia--Dice.
Entonces antiguas conversaciones vienen a mi cabeza.
Ay, Dios mío santo. Es lo primero que pienso.
--¡Estoy embarazada!
Sara vacía la copa en su garganta.
¡Yo lo sabía!

--Sthep Stronger.

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