martes, 19 de junio de 2012

Mine, capítulo 28.


Mine, capítulo 28. "¿Qué importa?"

"16..8...14... ¿Catorce?"
Ladeo la cabeza y miro el cerrojo de mi casillero directamente.
"¿Catorce?"
Muevo el segurito. Espera, ¿Y luego que iba?
Esto es justamente lo que me pasa por ver La Ley Y El Orden en vez de intentar, por lo menos intentar, aprenderme el número. Sé que tengo el papelito de mi convinación en un bolsillo dentro de mi mochila, creo, pero es que mi mamá metió a lavar la mochila porque sabía que no lo haría por mi cuenta, y no estoy segura si sacó todo lo de adentro o no. De cualquier manera, debe de estar en mi casa. Meto la mano en el bolsillo donde debería de estar y cierro la mano en el vacío.
 Nada.
Humm... De acuerdo... Este es el momento donde intento recordar que número sigue.
"Dieci-quince"
Cuando pienso que estoy definitivamente perdida alguien a mi lado dice:
--Hola.
De acuerdo, ahora sí que estoy bien perdida.
Sonrío ligeramente. Sonríe de vuelta...
...Y aquí viene el zoológico completo rovoloteando en mi estómago.
Diablos.
Lucas pasa la mano derecha por su pelo ceniza.
--¿Tienes problemas con tu casillero?
Tengo más problemas que ese.
--Sí.
Nos quedamos callados unos segundos incómodos, mientras yo intento golpear el casillero para que abra.
--¿Porqué no me dijiste que tenías novio?
Dejo de golpear.
Oh, Dios.
--Porque no tengo, al contrario de tí.
--Yo no... No.
Vaya, que respuesta tan más inteligente.
Golpeo el casillero un poco más fuerte.
--Ajá,
--En serio--Dice, recarándose en el casillero de al lado.
--Por supuesto--Murmuro.
--Tienes que creérme.
Dejo de golpear por un momento y miro mi casillero antes de volver mi vista hacia su rostro...
--Bueno, a todo esto... ¿Qué importa? Digo, si tienes novia...bien. No es de mi incumbencia.
Se cruza de brazos.
Golpeo el casillero más.
¡Cómo me cae mal! Me refiero a Lucas... ¡Y al casillero también!
--¿Estás segura?
Me pregunto si me expulsan por golpear el casillero con un bate... Espera, ¿Qué cosa dice?
--¿A que te refieres? Además...¿Qué te importa a tí si tengo novio o no?
Se pone a la defensiva.
--No me importa.
--¿Entonces?
--¿Entonces qué?
--Entonces... ¿Estamos bien, no? Oye... No tengo ni idea de a qué viene esta platica... Quiero decir, no entiendo porqué importa tanto... Quiero decir... No sé muy bien lo que estamos haciendo ahora mismo... O sea... No sé qué pasa entre nosotros, ahora mismo... En general.
 Espero que se entienda lo que intento decir, porque no es muy claro ni siquiera para mí.
 Es que no sé qué somos. O qué nos está pasando.
Pero parece que lo capta muy bien.
--¿En verdad no sabes que nos pasa? ¿A ambos?
Niego con la cabeza.
Suspira.
--Tengo que irme. Ya llego tarde a Historia.
 Sé que me está mintiendo, ya que aún no ha sonado el timbre. Es como sé que se quiere deshacer de mí.
Se da la vuelta y le miro la espalda.
--¡Lucas!--Grito, avanzando unos pasos.
Se para y mira detrás de su hombro. Espera.
--Yo...
Si no se lo pregunto, me pasaré el resto de mis días preguntándomelo.
--¿En verdad sigues con Clea?
 Casi me asusto cuando oigo mi tono de voz lastimero salir de mi boca cuando se lo pregunto.
¿Qué demonios me pasa?
Se encoge de hombros.
--Al final de cuentas--Dice--¿Que importa?
Como en ese momento no le digo nada, él se gira, dispuesto a marcharse.
 Pero aún no.
--¡Oye!
Se para de nuevo, pero esta vez se gira completamente.
--¿Qué, Lena?
Se oye un tanto irritado y cansado.
--Nosotros... Estamos bien, ¿Verdad?
Pensé que se marcharía. Pero me sonríe. Esa sonrisa radiante...
 Mi sonrisa radiante...
Espera, ¿MI? ¿Desde cuando acá?
--Claro. Y... Con respecto a qué no sabes qué pasa... Investigalo.
--¿Investigar? Y ¿Dónde? ¿O qué, en especifico? Más bien... ¿Cómo?
--¡Haz un resúmen!
Sonríe por última vez y luego se marcha antes de que yo pudiera preguntar de qué.
Se marcha.


Cuando termino de comer y subo por las escaleras para pensar en el resúmen que quiere que haga, me siento en frente de mi escritorio y me pongo a pensar. Suspiro y miro las fotos en mi pared.
Nada.
Eso es lo que viene a mi cabeza: Nada. Nada en absoluto.
Froto mi cara con mis manos.
¿Qué hago?
Me levanto y me quito la ropa para ponerme uno pantalones de mezclilla y una camisa, pongo el uniforme en la lavadora en el patio y luego subo a mi habitación de nuevo.
 Y para ese entonces tampoco tengo nada.
"De acuerdo, Lena", me digo a mí misma, "Relajate"... "Piensa".
 Quería que investigara qué nos pasaba, ¿No?
Bueno. Tomo un cuaderno y una pluma.
¿Qué nos pasa? Tengo que desplazar mis ideas en el papel.
"¿Qué nos pasa?  ¿Qué es lo que está pasando, Lena?"
¿Cómo demonios se desplazan las ideas en papel?
Entonces pongo en el papel rayado:
   
                            -Preguntas tontas en mi mente.

No, debería borrarlo. Sin embargo, no sé qué más poner, así que lo dejo así.
Suspiro. Pienso en Lucas y en esa tal Clea.  Me imganino a una belleza morena, de piel del color del café con leche, con ojos chocolates y uñas perfectas y limadas, con piel sin imperfecciones y todas  y cada una de las cosas de las que yo nunca tendré, colgada del cuello de Lucas. Y él mirándola de esa manera en que sabe hacerlo.
De esa manera especial. Con su mirada profunda y color avellana.
 Me siento recta.
Empiezo a murmurar insultos por lo bajo.
Una sentimiento rencoroso crece en mi interior.
¿Y porque?
Vete tú a saber.
Estoy furiosa conmigo misma; No me afecta que la Clea de mi imaginación sea una belleza (Que nunca seré), si no que el Lucas de mi imaginación la mira de "esa" manera.
Y me enfurece.
¿Porqué la mira de esa manera?
Me concentro el el resúmen, en la manera en que me siento, y no en la Clea imaginaria.
Pero ahora mi mente gira en torno a él mirándola de esa manera.
Media hora después lanzo el cuaderno a la otra punta de la habitación y llamo a Luce para ir a Starbucks.
Al diablo con el maldito resúmen.
¡Al diablo con Clea!


--Sthep Stronger.

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