domingo, 30 de septiembre de 2012

Water, Capítulo 25


                                                                     Aurora.
Estaba sumamente emocionada, en cuanto terminé de leer la nota fui a bañarme, a prepararme el cabello y a vestirme. 
Me puse un vestido no muy ostentoso color Violeta con unos zapatos de bailarina negros. Dejé mi cabello suelto, como normalmente me lo pongo. 
Agarré mi bolso (con lo común, brillo labial, un poco de dinero por aquello de los casos y mi teléfono celular.) y corrí hacia la salida.
-Jovencita, ¿A donde vas?- Dijo mamá desde la cocina. 
¡Mierda! Tal vez mamá no me dejaría salir. 
-A una cita
Mamá salió de la cocina y se paró detrás de mí. 
-Una cita... ¿Con quien?
-Mamá.. - Me volteé hacia ella- Con Bruno. 
-Wow! Es.. Fantástico, tu primera cita. Ya, vete. No vayas a llegar tarde. - Me dió un beso en la coronilla.
-Vale mamá, hasta mas tarde. - Salí. 

Hacía mucho aire, estaba en la estación mirando a todos lados. Bruno no estaba.
Había preguntado por él pero nada. Verifiqué la hora pero todavía era temprano. 
Caminé hacia las vías del tren y ahí estaba. Parado viendo las vías del tren con un ramo de rosas color turquesa. 
-Bruno! - Grité. 
El me miró y corrió hacia mí. Cuando llegó a mí me acarició la mejilla y me miró fijamente. 
-Hola- Dijo.
-Te estaba buscando, llegué hace como media hora. 
-Diablos, se me olvidó ponerte en donde estaría. - Me dio las flores. 
-Son preciosas, gracias. 
-Bien, ahora sí a la sorpresa. - Me tomó de la mano y caminamos hacia el estacionamiento. Ahí nos subimos a su carro. 
Yo ajusté el volumen del radio y lo miré. 
-¿A donde vamos? 
-Es una sorpresa. 
-Dime, cuando lleguemos fingiré sorpresa- Supliqué. Miré por la ventana y ví el letrero de Vuelva pronto! De Bakersfield. 
-No. Se paciente. 
-Bien - Dije y rodé los ojos. 
Como media hora después el entró a la vereda de mi prado. Apagó el carro y se bajó. Abrió mi puerta.
-Créeme, casi no encuentro este hermoso prado. - Dijo. 
Dejé las flores en el asiento y me bajé del carro.
Caminamos por el caminito que yo hice hace unos años hasta llegar a la colina. 
Ahí había una manta llena de pétalos de rosa , junto con platos y una linda canastita. También había unas pequeñas bocinas y un iPod conectado a ellas. 
-No es todo... - Dijo mientras caminábamos hacia ahí. 
-A mí todo esto me parece perfecto. - Dije.
Nos sentamos en los pétalos, cosa que me dio lastima ya que era precioso. Se sentía tan cómodo...
El sacó una cajita y la abrió mostrándome su contenido. 
Era un precioso anillo plateado, muy sencillo con unas aplicaciones de diamante en frente. 
-Es de Oro bañado en Plata y con aplicaciones de diamantes. Tómalo como un regalo, no creas que es un compromiso ni nada de eso. ¿Puedo? - Dijo mirando mi mano. 
-Es.. Precioso. Claro. -Extendí mi mano y el deslizó el anillo en mi dedo corazón. 
Lo admiré mirando cada parte de el anillo, cuando vi en la parte de abajo unas letras pequeñas.
Lo acerqué para ver que decía. 
4 letras, un gran significado. YANA. You are not alone.
-Bruno.. -No me salían las palabras. - Es fantástico, gracias. Muchísimas gracias.
-Sabía que te gustaría. 
Me dí cuenta que ya era el atardecer. Estaba precioso. 
-El final de otro día, que hermoso crepúsculo. - Dijo.
-Tienes toda la razón, es precioso.
En cuestión de segundo estábamos juntos, viendo el atardecer. Abrazados. 
-Fue una linda sorpresa, Bruno. 
Entonces me decidí, el siempre me había dado los besos. Seguía yo, de darle la sorpresa. 
Me hinqué enfrente de él, tomé su rostro con dulzura y lo besé.
Abrió los ojos como platos, pero después se dejó llevar y me regresó el beso. 

                                                                                                                                      ~LizzieG. 

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