miércoles, 21 de noviembre de 2012

The Bet. Capítulo 4




#Día 7
                                                                                                                 Narra Andrew
-¡PÁSAME LA PELOTA HIJO DE...
Las señas del entrenador me hicieron parar mi sarta de maldiciones.
Era un día muy importante ya que hoy se definía quienes iban a la final estatal.
Todos corrían alrededor de mí y me esquivaban, hasta mi propio equipo. No me pasaban la pelota por mas que les había dicho que el pase 4 de cada jugada era para mí. Nada.
Un sabor ácido ya estaba en mi boca.
Doyle corría con la pelota desde el otro extremo de la cancha, el mariscal de campo del equipo contrario venía tras él, tenía que pasarme la pelota. Era el único libre.
-¡VAMOS DOYLE, PÁSAMELA SOY EL ÚNICO LIBRE! - le grité
Doyle me hizo una seña de asentimiento y se puso en posición para tirármela. Cuando estuvo en el aire no venía hacia mí la pelota, sino a Cale.
¡Demonios! Todo iba a salir mal, un jugador del otro equipo estaba detrás de Cale. Cale tomó la pelota, intentó correr pero para entonces el otro jugador se le echó encima y le quitó la pelota para después tirársela al mariscal de campo oponente, el la atrapó en el aire, corrió e hizo Touchdown.
Sonó el pitido que marcaba que el juego había acabado.
Habíamos perdido.

-¿QUÉ SOY INVISIBLE? LES DIJE QUE ME PASARAN LA PELOTA, SON UNA BOLA DE ESTÚPIDOS, IDIOTAS, LERDOS, HIJOS DE...
-Basta. Por una vez en tu vida deja de ser tan engreído, sabemos que te querías robar la noche para después ir a alardear que ganó el equipo gracias a ti.- comentó entredientes Doyle
-PUES CLARO QUE GANARÍAMOS GRACIAS A MI, POR QUE GRACIAS A TI DOYLE PERDIMOS. ¡YO.ESTABA.LIBRE!
-Claro... ¿Y si queríamos perder? - dijo Seth
-YO NO QUERÍA QUE MI EQUIPO PERDIERA, SON UNOS IDIOTAS.
-DESDE CUANDO ES TU EQUIPO? - Gritó Doyle enrabiado
-Desde que soy mariscal de campo, y es TU obligación así como la de todos, obedecer mis ordenes mientras estemos en el campo.
Doyle me hizo una seña fea con las manos y se fue diciéndome una sarta de maldiciones
Todos se me quedaron viendo con mirada de desaprobación
-¿QUÉ? - Grité y me fui.

No había sido mi día.
Estaba caminando por una calle extraña, no me había detenido desde que salí del campo, y ni siquiera me había molestado en mirar a donde iba, solo caminaba.
Había perdido un juego importante. Y todo por los idiotas de mi equipo. ¿Por que jodidos los escogí?
No me había percatado que tenía a chewbacca dentro de mí, tenía demasiada hambre. Encontré en esa extraña calle una pizzería llamada "Alone" y debajo había un eslogan que decía "Solo los solitarios hambrientos comen aquí".
Genial pensé es como realmente estoy.. Solo. 
Abrí la puerta y el ambiente ahí era extrañamente acogedor, había música agradable, las paredes estaban forradas de posters de diferentes bandas, las mesas y las sillas eran diferentes entre sí, pero se veían bien. El piso era pura alfombra negra. Las personas que estaban ahí, estaban... Solas.
Me senté en una mesa de madera clara pequeña con una silla azul chillón.
-Hola, mi nombre es Hayley y en un momento viene la mesera a tomar su orden. - Dijo la chica llamada Hayley bajita, maquillada exageradamente vestida con un vestido negro con rosa. Me tendió un menú.
-Gracias. - Dije y se fue.
El menú tenía bastantes cosas, y se veían deliciosas, pero solo traía 10 dolares y no creía que me alcanzara para mucho.
-¿Puedo tomar tu orden? - me dijo una reconocida voz.
Levanté la vista para confirmar mis sospechas y si. Era ella.
Con una camisa negra que decía "FUCK YOU" y unos pantalones tan trozados que podría no llevar ningún pantalón y no se notaría la diferencia. Muy diferente a aquel vestido azul.
-Ah, hola extraño. ¿Solitario, ah? Tendré que contárselo a todos.
-Hey, ¿Con que trabajas aquí, ah?
-Sí, ahora... ¿Qué vas a pedir, extraño?
- Una pizza personal con extra queso y M&M's.
Levantó una ceja y se acercó a mí
-No te la recomiendo. Aunque, bueno. Es tu elección. - sonrió.
-Ah, vale. ¿Entonces cuál me recomiendas?
Se quedó pensando por un momento
-Bueno, mi preferida es la que tiene pedacitos de alitas picantes. O la de extra queso con chile.
Miré el menú y miré que las dos se pedían grandes y bueno... Estaba yo solo, no podía comerme una pizza yo solo, bueno si podría pero no.
-¿No hay mas pequeñas?
-Nop.
-Demonios. Vale, dame la de alitas picantes.
-¿De tomar?
-Una budlight.
-¡Jaja! A menos que traigas una credencial que demuestre que tengas 21, te puedo traer una cerveza. Pero como no es así, bueno.. Tengo sodas y tés.
-Tráeme un té de frambuesa.
Sonrió
-Enseguida, caballero.
Cuando estaba apunto de irse la tomé del brazo.
-¿Algo mas? - dijo burlonamente
-Me debes una cita. ¿A que horas sales?
Se le borró la sonrisa y frunció el ceño.
-No te debo nada. Pff.
-Vale, vale. Ven, acompáñame a comer, no me puedo comer una pizza yo solo.
Puso los ojos en blanco y luego sonrió.
-Está bien.
Y se fue.
Después de 10 minutos, llegó con la pizza y mi té.
- Ahora empieza a devorartela, iré por mi sweater.
Tomé un pedazo de pizza y la miré desconfiadamente, pero al momento de masticarla y tragármela dije:
-Dulce néctar de los dioses.
Brenda oyó lo que dije y se rió
-Sabía que te gustaría.
Tomó un pedazo de pizza y se lo comió escandalosamente, se metió casi 3/4 de pizza a su boca y lo masticó con fuerza.
Esta si era la chica perfecta.
Cuando se terminó su primera pizza puso sus manos en su barbilla y me miró.
-¿Qué? - le pregunté.
-Hay rumores que les gritaste a todo tu equipo...¿Por qué?
Me limpié la boca con la servilleta y le conté todo.
Me sentí liberado
-Te voy a decir una cosa, y no lo tomes a mal, pero eres un engreído, egoísta. No eres solo tú, se supone que son un equipo ¿no?
-Pues si pero..
-Nada de peros, tienes que dar tus estrategias y preguntarles si les parece bien y si las pueden hacer. Tienes que tomar habilidades de todos y no solo tuyas, si es que quieres seguir jugando bien.
Me quedé callado por un largo rato. Ella se cansó de estar en esa posición y tomó otra rebanada.
La miré.
-¿Sabías que mirar a la gente así, es acoso? - dijo ella
-Lo siento.
-Ya vas mejorando...
-¿El qué?
-Pedir disculpas al tiempo.
-¿Sabes?
-Que. - se metió la pizza a la boca y la mordió.
-Me alegro haberte conocido.
-No me conoces. Ni yo te conozco a ti. A propósito no digas que estuvimos aquí, y vete antes o después de mí, no quiero que nos vean juntos, mi reputación está en juego.
Me reí.
Se supone que yo debí haber dicho eso, en todas las citas que fracasaban decía éso. Esta chica es diabólica.
-Si claro.
-Enserio.
-Bueno, yo quiero seguir saliendo contigo. Ya sabes, para conocerte verdaderamente.
-Hay que evitar la parte de salir. Mira: Mi color favorito es el rojo, mi fruta preferida es la frambuesa, no me gusta el plátano, odio a los esnobs, odio la escuela, me gusta realmente está camiseta que traigo puesta y me gusta maldecir. Listo, ya me conoces.
-El sábado a las 7:30 iremos a comer un helado o ver una película.
-No.
-¿Por qué no?
-Por que no tengo ganas.
-Te sacaré de tu casa si es necesario.
Sonrió malefícamente
-No, ni así.
-Te daré 10 dolares si vas conmigo.
-Nop.
-Por favor.
-Si lo pides así... Bueno, está bien. Pero será a las 8:00. El cine está mas vacío a esa hora.
-¿Cómo lo sabes?
-Trabajé ahí.
Esta chica es increíble.


                                                                                                                            -LizzieG.
                                                         

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