miércoles, 6 de marzo de 2013

The Bet. Capítulo 16



#70                                                                               #APOV
Esperé en la pared cerca de la puerta de la primer clase que a Brenda le tocaba, esperando así, poder hablar con ella y así explicarle lo sucedido con Vicky.
Había tratado de no darle tantas vueltas al asunto, pero simplemente no podía estar así como si nada, la culpa me mataba. Aunque sinceramente no era algo que yo había iniciado, solo regresé el beso por... Está bien, por idiota.
Diez minutos después, la miré que venía hacia acá junto a Joe McPhee, un idiota que en octavo trató de entrar al equipo, pero lo rechazamos por ser una rata de biblioteca y por flacucho.
Recuerdo que tenía los dientes chuecos y una maraña de pelo que no lo dejaba ver nada... Pero ahora era alto, se le veían músculos, pero no muy trabajados, y ya había cortado su estúpido cabello.
Aún así se miraba estúpido, y realmente pienso que es de ésos chicos que les gusta Star Wars y esas frikadas.
Traté de no concentrarme en Joe, si no en Brenda, que hablaba, hacía gestos y movía sus manos para expresarse mejor. Se veía muy tierna.
Joe le dijo algo y ella rió. Él se puso de tal manera,frente a ella, quedando su espalda hacia mí.
Al parecer el le dijo algo a Brenda, y ella se rió y puso los ojos en blanco.
-Hey, Andrew. - alguien me habló.
Yo volteé un micro segundo para buscar a quien me hablaba, pero le resté importancia y seguí mirando (acosando) a Brenda y a su amiguito.
Brenda le sonrió al chico y al segundo se estaban besando.
Por un momento quise acercarme para ver si lo que veía era realmente cierto, pero no era necesario, ya que Joe puso sus asquerosas manos en su cintura y movió su cabeza al otro lado, diciéndome así, que la estaba besando con pasión.
Sentí una cosa extraña en mi estomago, que subía a una furiosa velocidad por todo mi esófago... Casi podía saborearlo.
Tenía unas inmensas ganas de ir allá, apartarlos y decirle a Joe que ella era mía. Bueno, no mía.
Solo quería un motivo de ir, y patearle ése flácido trasero a él.
No me animé a ir y reclamarle, ya que yo le había hecho lo mismo. Quería apartar la mirada, pero mi lado masoquista insistía en mirar como se comían mutuamente.
No se cuantos segundos, minutos o quizá horas pasaron cuando por fin ellos se dejaron de besar. Brenda le dijo algo y se encogió de hombros para después sonreír.
Se dijeron unas cuantas palabras mas y se despidieron.
Brenda se acomodó bien la mochila y se caminó, aparentemente, hacia mí.
Me acerqué a ella.
Cuando estuve enseguida de Brenda, ella no se inmutó y siguió caminando.
-Oye, Brenda, lo que pasó la otra vez...
-Ya córtala, sí? - me interrumpió sin mirarme.
-Solo trato de arreglar los malentendidos. Sé que ya no te interesa, por que ya andas con ése McPhee, pero yo creo que es necesario que sepas la verdad.
Ella se paró justo enfrente de la puerta y me miró con sus intensos ojos azules.
-Déjame en paz, ¿sí? - dicho esto empujo la puerta y entró arrojándome la puerta en la cara.
Me quedé ahí, parado como idiota frente a la puerta, mientras veía a Brenda llendóse a sentar a el asiento mas alejado de todos, sacando sus auriculares.
Por un momento ella se fijó en mí, pero sus ojos, sus hermosos ojos azules, solo se posaron 5 segundos en mí, para luego ponerse en blanco y posarlos en otra cosa.
Suspiré y me alejé de ahí con paso lento, dirigiéndome al campo, para fumarme un cigarrillo.
Me encontré con Maïa sentada en las gradas, con los brazos apoyados en sus piernas, y con una mano sostenía un cigarrillo. Me extrañó verla, así que me dirigí a ella y me senté a su lado.
-¿Me das un poco de fuego? - le pregunté mientras sacaba mi caja de cigarrillos.
Ella me miró y puso los ojos en blanco.
Sacó su encendedor
Puse mi mano enseguida de mi cigarrillo para hacer una especie de cueva, ya que hacía aire y no quería que se apagara.
Cuando por fin prendió me lo llevé a la boca y le dí una larga calada.
-¿Qué haces aquí, tan sola? - dije mirando el humo que salía por mi boca mientras hablaba.
-Pensando...
La miré
-No sabía que fumabas
-Fumo desde los 14, ya sabes, a esa edad quieres experimentar todo, tus amigos hablan sobre lo maravilloso que es y te animan a hacerlo... Primero fumaba por moda, por querer verme rebelde, por llevarle la contraria a mis padres, y después solo lo hacía por que no lo podía dejar. Un día, cuando conocí a Brenda- sonrió con nostalgia.- me dijo que mis pulmones estarían negros y me moriría, pensé mucho sobre ello que cada vez que veía un cigarrillo me imaginaba mis pulmones negros, así que lo dejé. Pero ahora estoy mal, jodidamente mal, y tuve que volver a fumar. A sido un acto inconsciente.
Dio una calada y soltó el humo.
-¿Quieres hablar sobre ello?
Me miró con sus ojos color miel y suspiró.
-Presiento que me quitarán a mi mejor amiga, y no quiero éso. Se que ella no quiere ir a ningún lado, pero lo hará... Ella a pasado por tantas cosas, que no puedo ni quiero dejarla sola, y además no sé que haría sin ella... Vivir con ella hace las cosas tan fáciles, tan divertidas, ya me he acostumbrado a despertarme y después arrojarle una almohada para que lo haga ella también, es como mi pequeña hermana.
-¿Qué? ¿Se irá Brenda? - dije impresionado
-No lo se, eso es lo que creo... ¿Para que vendría entonces su papá, si nunca le habla?
Se encogió mi corazón.
Tiré mi cigarrillo y lo pisé con rabia.
-¿Por que vive contigo Brenda? ¿Qué pasa con sus padres?
Me miró profundamente y suspiró.
-Júrame que no le dirás ésto a nadie.
-Te lo juro.
Puso su dedo meñique enfrente de mi mano y yo entrelacé el mío con el suyo.
El juramento había quedado sellado.
-Cuando Brenda tenía 7 años, su papá se fue de la casa, dejando a su mamá y a ella solas, meses después se divorciaron y cada quién estaba por su cuenta. Su mamá comenzó a salir con un chico 5 años menor que ella, y un día, su mamá se fue... No dejó ni una carta ni nada, solo tomó sus cosas y se fue, dejando a Brenda en la guardería, cuando las cuidadoras se dieron cuenta de que no iban por ella, llamaron a su padre, pero tampoco contestó...  Así que Brenda estuvo con una nana, que la cuidó aproximadamente 2 años.
  »Dijo que en ese tiempo fue muy sola e infeliz, aunque la nana que la cuidaba era muy buena y la quería mucho, pero no era como estar con tus padres, y ésas cosas.. Ella no tenía amigos, a pesar de ser tan divertida... Un día, ella como siempre fue a la escuela, pero ahí la estaba esperando su mamá, la llevó a desayunar y le pidió disculpas.
 »La perdonó y se mudó con ella a la casa que está a 2 casas de la mía... Recuerdo cuando las miraba jugar en el jardín, corrían y siempre terminaban muriéndose de risa. Su papá ahora la llamaba una vez al mes, todos los viernes a las 2 de la tarde para se exactos, y ella se sentía feliz..
Maïa suspiró y comenzó a hablar de nuevo.
-Cuando tenía casi 15 años, le comencé a hablar, por que no me gustaba verla sola, si ahora es invisible, antes lo era más. Y bueno, ahora, hace unos meses su mamá le dejó una carta, que decía que se había ido con su novio. Brenda estaba destrozada, fue a mi casa llorando pidiéndome por favor si me podía quedar esta noche conmigo, después me dijo que no quería pisar su casa, y yo le ofrecí a quedarse en mi casa, todo iba bien, hasta que hoy en la mañana estaba su papá afuera de casa, esperándola. - la miré y me di cuenta que ya estaba llorando.- No tengo idea de que le dijo, pero sé que se la llevará. Lo sé.
Se enjuagó las lágrimas y me miró.
-Y ahora tú, vienes con lo de la maldita apuesta.
-Oye, gracias por no decirle.
Ella gruñó.
-No quería herirla más de lo que estaba...
Le sonreí.
Sonó un teléfono con el tono de el coro de Poketful of Sunshine.
Me reí levemente, mientras miraba a Maïa contestar.
-Hola, ¿quién habla?... Oh, ¿en dónde estás?... ¿Por qué rayos no me llamaste cuando llegaste?... Quédate ahí... ¿Con Joe McPhee?- Maïa soltó un chillido.- Está bien, me calmo, no lo puedo creer... Ajá... No me importa... Voy para allá. Pídeme una ensalada... Adiós. - y colgó.
Supuse que era Brenda, así que mis celos aumentaron cuando oí que estaba con ese Joe.
-Oye, me tengo que ir... Brenda me está esperando.- cuando estaba a punto de irse, volteó hacia mí.- No digas nada, lo has jurado. - y se fue.
La historia de Brenda, era triste, pero sinceramente había esperado algo mas doloroso, ya sabes, muerte, traumas y esas cosas; aunque no se lo que hubiera hecho si yo hubiera estado en su lugar.
Lo que sí sabía era que tenía que arreglar ésto con Brenda, aunque estuviera con ése estúpido geek.
                                                                                                                        -Lizz. 


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