miércoles, 24 de abril de 2013

The Bet. Capítulo 23.


#86.                                                                                    #BPOV.
No sabía como me había logrado convencer Joe para venir al juego.
El clima estaba algo frío, pero soportable, así que sería un buen juego... Oh eso supuse.
Todo iba bien, Andrew había pateado la pelota y apuntó como 3 puntos, así que íbamos en la delantera.
Sonó el pitido que marcaba el medio tiempo y tomé de mi soda.
-¿Te imaginas si patearas la pelota y de repente se te saliera el zapato y cayeras de espalda?- comentó Joe con seriedad.
Me lo imaginé y comencé a carcajearme.
No sé de donde sacaba ésos pensamientos, Joe, pero me divertían.
Joe sonrió mientras seguía riéndome.
-Eres un ton..- empecé a decir, cuando de repente empujó mi cara hacia la de él y estampó sus labios en los míos.
Me sorprendió su rudeza, por lo que traté de alejarme de él, no funcionó, así que le regresé el beso con mucha incomodidad.
Al instante, Joe me soltó, abrí los ojos y Andrew lo estaba golpeando.
Me acerqué a ellos rapídamente.
-¿Que mierda haces? - gritó Andrew.- Si haciendo éso pensabas que me ibas a poner celoso... ¡PUES LO LOGRASTE! Pero a Brenda no la usas para tus jueguitos.
-¡Para, Andrew! - grité
No me hizo caso y siguió golpeandolo, cuando de repente, Joe lo golpeó en la quijada y Andrew comenzó a sangrarle la boca.
Grité.
Les pegué un puñetazo en el pecho a los dos, pero ninguno se inmutó, siguieron dándose golpes.
Ya había muchos observando, pero nadie los detenía, hasta que llegó Doyle, que agarró a Andrew.
Joe y Andrew se miraron con rabia.
-Vuelves a tocarme y te mato.- dijo Joe.
Parecía que iba a venir hacia mí, pero en vez de éso, se acercó a Andrew y le escupió en la cara.
Me cabreé al instante y gruñí.
Me acerqué a Joe y le dí una cachetada con todas mis fuerzas que incluso me dolió también a mí.
-¿Que carajos estás pensando, Joe? - le grité con rabia.
Joe solamente me miró.
Miré a Andrew con pena, ya que estaba todo ensangrentado, al igual que Joe.
Tomé la mano de Joe y nos alejamos de ahí.
Cuando llegamos a el estacionamiento lo miré con furia.
-No debiste hacer éso.
-Lo siento.
-No, no lo sientas. Lo pensé de todos, menos de ti. Tanta madurez que destilabas, para terminar siento como los otros.
-¡Pero es que no soy como los otros! - explotó Joe, haciendo que me asustara.
-Claro que sí! Me besaste a la fuerza, Joe. ¿Y para qué? Para darle celos a Andrew.
-¿Lo sigues amando, verdad?- dijo mirándome a los ojos.
-Si. - dije con sinceridad.
-Ah... Bueno, pues, perdón por no llenar las cualidades que tiene tu lista del hombre perfecto. Perdón por no ser un patán como los que te gustan, de verdad, perdón. - suspiró.- No entiendo por que quisiste que fuéramos novios. Tarde o temprano iba a terminar así.
-Quise por que te quiero, pero me he dado cuenta que no te quiero como novio, eres un amigo maravilloso, y yo creo que confundí mi cariño por ti, por amor.
-No puedo creer que me estés pidiendo, indirectamente, que cortemos. - se rió secamente Joe. - Y que además, quieres que seamos amigos.
-¿Estoy mal, acaso?
El negó con la cabeza.
-Lo siento, estoy siendo un patán.
Sonreí a medias.
Hubo un silencio incomodo.
-Entonces... ¿Ya no somos novios? - dijo Joe.
-No. - dije mientras veía mis dedos.
Joe puso una mano en mi hombro. Levanté la mirada hacia él.
-No importa si ya no somos novios... Siempre estaré a tu lado, ¿sí?
Asentí y me acerqué a él, para abrazarlo.
-Te quiero Joe...
-Yo te quiero más... - me dejó de abrazar.
Sonreí.

Joe me dejó en casa, no sin antes pedirme disculpas una y otra vez.
Hacía unos días había regresado a mi casa original junto a mi papá, todo por "castigarme", por ser irresponsable.
Subí las escaleras a mi cuarto y me puse mis jeans junto a una blusa de tirantes blanca, complementándola con una camisola a cuadros, arremangada y desabotonada.
Tomé 20 dolares de mi bolso y me lo puse en mi bolsillo trasero de mis jeans.
Salí de casa y decidí ir a dar un paseo.
Me encontré con un Starbucks en mi camino, o mas bien yo fui inconscientemente a él, y entré.
Hacía bastante que no venía, desde aquella vez que el cajero flirteó conmigo.
Ordené un chocolate caliente y me senté en un sillón pegado a la ventana trasera.
Tenía una fuerte presión en el estomago, como de angustia, o mas bien culpa.
No sabía realmente por qué, pero por puro acto de inconsciencia, ya tenía mi teléfono en mi oreja, llamando a Andrew.
Me contestó rápidamente.
-¿Hola? - contestó ronco.
Suspiré aliviada y un tanto preocupada.
-Andrew, que bueno que contestas.
-Si, ¿qué pasa?
-Te busqué por todo el campo, pero me dijeron que te habías ido-no era del todo cierto.-... ¿pasó algo?
-Bueno si... Pero no tiene importancia. - dijo, casi pude ver como se encogía de hombros.
Suspiré.
-Bueno, al grano.. ¿Podemos vernos en una parte?
Di que sí, di que sí, di que sí...
-Claro, ¿dónde?
Casi di un brinco de alegría.
-En Starbucks.. Ése que está cerca de la escuela.
-Ok, nos vemos en quince ¿ok?
Miré mi chocolate y dí vueltas a la taza con mi dedo, incómoda.
-Es que... Ya estoy aquí. - suspiré
Éso sonó estúpido.
-Oh, claro, claro. Voy para alla, entonces.
Sonreí, y colgué.
Exactamente 7 minutos después, Andrew traspasó la puerta vistiendo una camisa blanca junto a otra camisa a cuadros abierta y unos Jeans.
Me reí, parecía como si nos hubiéramos coordinado. Pero al instante mi sonrisa se cayó de mi cara, haciendo un nudo en mi estomago de nervios.
Andrew sondeó toda la cafetería con la mirada, hasta que me encontró.
Hicimos contacto visual y sentí un aleteo en mi estomago.
Cuando llegó a el pequeño sofá en donde yo me encontraba, me sonrió.
Yo me levanté y sonreí, pero se desvaneció, otra vez, al ver sus heridas.
-Santo cielo.-toqué su cara con mucho cuidado.- Eres un idiota.
Se sentía tan bien tocar su cara, era suave y a la vez rasposa... Andrew había cerrado los ojos.
Lo miré una vez más y suspiré.
Dejé caer mi mano a mi lado, Andrew abrió los ojos lentamente.
-Bien.. ¿Quieres algo de tomar? - preguntó
Yo negué con la cabeza.
-Ya ordené.
Me senté en la orilla de el sillón, recargándome en la ventana. Andrew hizo lo mismo, quedando enfrente de mí.
-Terminé con Joe.- dije sin rodeos.
Andrew me miró sorprendido.
-¿Por qué lo hiciste?
Tragué gordo.
-Me dí cuenta que lo que estaba haciendo estaba mal.
-Mira, si es por mi culpa, lo siento de verdad. No quería qu...
-Para, no es tu culpa. Yo necesitaba abrir los ojos y darme cuenta que no quería a Joe en mi vida como mi pareja. Se ahora lo que quiero y lo que no. - él abrió mucho los ojos. - No, no me malinterpretes. Quiero a Joe, pero no de ésa manera. Además lo que hizo estuvo mal...
-Brenda, sé que me dijiste que no me querías más, y lo entiendo, pero solo quiero que sepas que realmente te quiero, te amo con todo mi ser y lo digo con sinceridad. Hace unas semanas quise realmente arreglar las cosas contigo, por que todo lo que sucedió con Vicky fue un malentendido, pero tu no me lo permitiste.
Oírlo decir éso, me dieron ganas de correr hacia él y besarle como si no hubiera un mañana y violarlo ahí, en medio de la cafetería.
-Sé lo de Vicky, ella misma me dijo.
El se sorprendió.
-¿Cómo así?
-Bueno, resulta que tengo un papá muy mujeriego y el caso es que Vicky terminó siendo mi hermana... Es una  historia bastante larga, que apenas comprendo, pero ya nos llevamos una milésima mejor... Ella me confesó que lo había hecho para darme celos a mí, y para que termináramos, ya que en ése tiempo tu le gustabas.
Andrew hizo una mueca de dolor.
-¿Por que no me dijiste que ya lo sabías? Aún así me dijiste que no me querías más.
Mi corazón se partió en dos.
-Es que.. yo.. bueno.. mentí. - dije con sinceridad.
-¿Cómo?
-Sí. Te sigo queriendo con cada parte de mi cuerpo, con toda mi alma y mi corazón. Pero lo hice por que no supe que hacer, Joe estaba conmigo y si te lo decía sabía que caería a tus pies de nuevo, y le rompería el corazón a él... No quería hacer éso. - dije, ya con las lágrimas cayendo sobre mi rostro. El atrapó una de ellas con su dedo y la limpió. - Lo siento, de verdad.
-Soy yo el que debería pedir disculpas, por ser un patán, por ser un estúpido, por el simple hecho de ser yo. Además te pido disculpas por ser tan celoso, pero el simple hecho de verte con McPhee, me daban ganas de estrujarlo hasta dejarlo inconsciente. Quería ser yo el que te estuviera besando.
 Mi estomago fue presa de algo extraño... Era como si se hubiera encogido, para después regresar a su tamaño normal, era extraño. Sentía que todo se me movía, cada partícula, cada cosita dentro de mí.
-No se por que me he enamorado de tí... Eres un idiota. - dije en tono de burla.
Andrew sonrió burlón.
-Mi Brenda está de regreso!
Se acercó a mi y me abrazó.
Envolví mis brazos en su cuerpo y me sentí como si de nuevo estuviera completa, como si una parte de mí hubiera estado por ahí perdida, y ahora se hubiera reconectado en mí.. No sabría explicar con exactitud lo que sentía en éste momento.
Solo me sentía feliz. Tan feliz que tenía la sensación de que iba a explotar e irradiar luz y colores y todas esas cursilerías en cualquier momento.
Era momento de sacar a mi Panda de la caja que estaba debajo de mi cama. Ya lo extrañaba.

-Lizz.

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