lunes, 30 de diciembre de 2013

Taken. Capítulo 3.

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Taken. Capítulo 3. "¿Me recuerdas?".


En esta vida, hay cosas que no manejo muy bien. O al menos desde que tenía nueve años a acá.
1-El contacto con extraños. Simplemente no puedo soportarlo. Me tocan y mi respiración se corta y estoy en ese lugar oscuro de nuevo de donde Lauren me sacó. Me recuerdan a cuando ellos me tocaban. Así que, excepto que realmente confíe en ellos, no permito el contacto. A Lauren le tomó un poco más de seis meses.
2-Tampoco manejo muy bien  la oscuridad. Me asfixia. Tengo que dormir con una lamparita al lado de mi cama.

4-Los espacios pequeños.
5-Y las sardinas. Simplemente porque son asquerosas.
  
   Entonces, cuando Señora Carrington alza su mano hacia mí con lágrimas de emoción, me retiro. Su cara se deforma, pero aunque esté triste no voy a permitir que me toque.
Entonces repara en mi mano unida con la de Lauren, y su cara vuelve a deformarse. Como si no hubiera pensado que tal vez yo ya tenía alguien que cuidaba de mí, como si se acabara de dar cuenta de que yo ya amaba a alguien más.
La señora Carrington vuelve a poner su sonrisa dulce.
--Hola. Soy mamá.
Miro a Lauren, en busca de qué responder, pero no encuentro nada más que dolor.
Entonces, señor Carrington habla.
--Olivia, ¿Nos recuerdas?Su voz suena ronca, como si no pudiera hablar correctamente.
   No me gusta que me llame Olivia. Sólo Lauren me llama así. Los demás me dicen Livie o Liv.
Miro hacia toda la foto: La señora Carrington, con sus manos juntas y su pelo castaño. El señor Carrington, alto y de pelo negro, como el mío. Y las hijas detrás, de las cuales nunca había pensado que podrían existir, una más alta, con el pelo y los ojos azules de la señora Carrington, y la otra con el pelo negro y ojos oscuros como yo, sólo que el cabello de ella es ondulado cuando el mío es completamente lacio. Es un poco más robusta que su hermana, pero se ve muy guapa. Y ésta es la única que me ve completamente en blanco, sin esperar nada de mí. Los otros están es shock, esperando por mi respuesta.
--Lo sientoRespondoNo.
Señora Carrington me mira unos segundos antes de echarse a llorar. Por alguna razón su llanto me altera y busco a Lauren por apoyo. Ella aprieta mi mano y me jala contra ella.
Señor Carrington e Hijas Carrington intentan consolarlas, y espero a que me lancen miradas asesinas por hacer llorar a su madre, pero me miran con preocupación.
--Lo sientoRepito, porque no sé qué hacer.
Señor Carrington me mira y traga saliva, y puedo decir que contiene lágrimas.
--Creo que deberíamos entrar-—Dice la más alta de ojos azules.
Lauren y yo los seguimos hasta dentro.  Es una casa espaciosa, pero no es muy lujosa, como pensé. Me gusta más el interior que el exterior, debo decir… Entonces veo una foto. Enmarcada en un portarretratos están tres niñas chimuelas sonriendo a la cámara, y veo mi rostro en una de ellas. Tomo la foto y literalmente la pongo frente a mi nariz porque no puedo creérmelo.
 Soy yo, pero parezco tan feliz, tan familiarizada con ésas dos niñas.
 No suelto la foto mientras paso mi vista por los otros retratos en la pared y en el pequeño buró enseguida de la puerta. Estoy por todas partes. Aunque claro, todas ellas fueron de cuando tenía nueve hacia abajo.
Es tan malditamente surreal.
Reparo en que los sollozos han acabado y volteo para descubrir que me observan fijamente, como si  esperaran que yo mágicamente recordara.
--Así que…--Digo, para romper la tensión--… tengo hermanas.
Sacudo la foto con las tres niñas chimuelas e intento sonreír, pero resulta torpe y forzado. No me contestan, así que me siento más incómoda y levanto mi mano para rascar la parte trasera de mi cabeza.
 Entonces siento que me miran incluso más fijamente, pero no a mi cara, sino a mi muñeca. Bajo el brazo inmediatamente y acomodo mi pulsera, mientras siento la furia subir.
¿Es que piensan que yo me hice eso? ¿Es que piensan que yo quiero ser de esta manera?
Me pego más a Lauren mientras intento disimular mi molestia, y creo que no lo logro, porque Lauren me da una mirada.
--Contesta una de ellas mientras recupera su respiración, la alta de cabello castañoMi nombre es Nina. Ésta es Ally.
Ally me mira y al cabo de un momento me saluda agitando la mano torpemente.
Todo esto es demasido raro.
Quiero largarme.
--No te preocupesDice Señor CarringtonTendremos mucho tiempo para ponernos al corriente. Bienvenida a casa. Te extrañábamosSe gira a LaurenY gracias, por cuidar de ella cuando no pudimos.
Lauren asiente y traga saliva fuerte.
--Olivia es una niña encantadoraContesta.
--¡Ya creo que sí!Exclama Señora Carrinton, mirando a LaurenHice comida italiana. ¿Tienen hambre?


                                                                     



En la mesa, todo sigue igual de incómodo: Las miradas y los silencios y las lágrimas y…
--Entonces, Olivia…--Empieza Señora Carrington.
--LivCorrijoO Livie.
--OliviaMe reprende Lauren enseguida de mí.
--No me gustaLe contesto.
Levanta una ceja, porque ella siempre me llama así.
--Ya sabesMe encojo de hombros.
Señora Carrington carraspea.
--Liv. Entonces… ¿Practicas algún deporte?
--No. No les gusto mucho a las pelotas.
Ellos dos ríen. Nina y Ally me dirigen miradas con el rabillo del ojo.
--Eres igual que Ally. No quiere nada que tenga que ver con pelotasDice Señor Carrington, estirándose y poniendo su mano sobre la mía.
 Salto en mi silla y un temblor pasa por mi columna. Quito la mano y la pongo en los brazos de la silla. Miro a Lauren, por puro instinto. Todos en la mesa me miran, como si hubiera perdido la cabeza.
--Lo siento, ella… Oliva no soporta muy bien el contactoSe excusa por míEs algo que aún falta controlar.
Frunzo el ceño, porque yo no quiero controlarlo. Me siento perfectamente feliz no tocando a las personas.
  Es entonces cuando veo sus miradas de completa lástima.
Me giro rápido hacia Lauren y no emito ninguna palabra, pero muevo mis labios: “¿Les dijiste?”.
La cosa del secuestro es obvio. Pero la tortura… La tortura es algo que me gusta mantener en secreto.
Ella asiente, mirando a su plato. Me le quedo viendo hasta que Señora Carrington pregunta si todo va bien.
Claro. ¿Qué podría ir mal?
--Nina preparó tu habitación. Esperamos que te gusteDice ella.
--Creo que Ally también ayudóDice él.
--¿Lo hiciste, querida?
Ally asiente, aun pareciendo incómoda.
--Espero que te guste el moradoMe mira Ally.
--El morado está bien.
Entonces empiezan las preguntas difíciles, como cuando me rescató Lauren. Contesto entre dientes e intento parecer amigable, pero es difícil, porque quiero solamente apreciar los segundos que me quedan antes de que Lauren me deje atrás.
Y al final de la cena, cuando finalmente tiene que marcharse, nos abrazamos fuerte, tanto que nos dejamos sin respiración mutuamente.
--Te amoDice.
--Te amo másRespondo.
Me duele dejarla ir. Quiero decir, me duele físicamente. Siempre hablan de corazones rotos y el dolor que trae, pero siempre he pensado que es una cosa psicólogica, pero en verdad me duele el pecho. Tengo una sensación horrible pegada que me hace querer llorar y retorcerme.
No tenía que hacer esto, ¿Sabes? No tenía que traerme ella hasta aquí, pudo haber llamado a Servicios Infantiles y que ellos se hicieran cargo de mí,  pero lo hace porque me ama, y me siento agradecida.
Le digo que la amo una vez más antes de dejarla marchar. Y cuando me doy la vuelta hacia mi nueva vida, veo en la puerta parados y mirando por la ventana a desconocidos que me aman.



                                                                  




Ally ayuda a su padres a recoger los platos y lavar. He aprendido que hacen eso todos en familia, pero ahora que estoy aquí, Nina se salva porque la mandaron a mostrarme mi nueva habitación.
Es espaciosa pero sencilla, como a mí me gusta: Una cama con colcha morada, un clóset y un escritorio de madera oscura.
--Mamá dice que podemos comprar más mueblería después, si esto no te gusta.
Ella deja una de mis mochilas en los pies de la cama y yo dejo la otra enseguida. Me siento en la cama y miro alrededor.
--Es perfecto. Gracias.
Nina asiente y hace una pausa.
--No has cambiadoDiceEres igual a como te recuerdo.
Levanto una ceja.
--¿Me recuerdas?
Asiente, sentándose enseguida de mí cautelosamente, como si temiera que saltara lejos de ella. Como si temiera asustarme.
--Ally es la única que no lo hace. Ella tenía diez cuando te fuiste, pero no recuerda mucho.
Yo no me fui. Yo fui tomada.
Quiero aclararle este punto, pero no quiero ser antipática el primer día. No importa, de cualquier manera, porque parece darse cuenta por sí misma.
--Lo siento.
--Está bien-- la tranquilizo.
Sonríe un poco.
--¿Cuántos años tienes?Le pregunto.
--Diecinueve. Pero reprobé un año, así que aún no estoy en la universidad.
--¿Por qué reprobaste un año?
Duda, pero al final me lo diste.
--Solía estar siempre contigo. Era dos años mayor que tú, pero era la única que alcanzaba la encimera, así que venías a mí cuando querías helado o algo. Ally estaba demasiado  ocupada causando problemas con los otros niños como para reparar en nosotras, así que éramos tú y yo. Cuando desapareciste falté mucho a la escuela, igual que Ally, pero ella se recuperó. Tuve que repetir año.
  Es confuso que esté hablando de mí de esa manera. No parece real.
--¿No era yo muy intranquila?
--Claro que lo eras. Pero no como Ally. Tú sólo tenías que correr por todo el lugar y saltar por ahí, pero Ally se peleaba con los niños. Era como… un desmadreRíePero ahora es mejor. Es más tranquila.
Asiento.
No pensé que las tenía, pero tengo muchas preguntas por hacerle. Entonces una luz se me prende.
--Oye, espera. ¿Dices que eres dos años mayor que yo?
Asiente.
--Y Ally unoAgrega.
--¿Y cuántos años tiene Ally?
--Dieciocho.
Me quedo estática por unos segundos. Aún no me lo creo.
--¿Me estás diciendo que tengo diecisiete?
Asiente. Yo aún no me lo puedo creer así que hago que repita sus edades.
--¿Cuántos años pensabas que tenías?
--¡Mírame! ¡Pensé que tenía quince!
Se encoje de hombros.
--Siempre fuiste más pequeña que el resto… ¿Puedo preguntarte algo?
--Sí.
--¿Cómo puedes olvidar tu edad? Digo, mientras crecías…
Me encojo de hombros.
--Es lo que te hace el aislamiento. Se supone que los humanos somos seres sociables, y la pérdida del contacto con el mundo exterior te rompe. La oscuridad te hace perder la noción del tiempo, como los recuerdos o tu nombre. Pero siempre recordé mi nombre. De hecho el único recuerdo que tengo  a mis nueve años es el día en que me tomaron. Recuerdo mi nombre porque tu papá me llamaba.
--Es tu padre también.
Me encojo de hombros.
Me doy cuenta de que se ha puesto blanca. Supongo que me he acostumbrado a hablar del secuestro con Lauren que lo hago de forma natural, pero es diferente para Nina. Creo que lo peor que pudo alguna vez pasarle fue perder a su hermana. No aislamiento, ni dolor, ni oscuridad, ni hambre. Nada.
--Hay que decirle a mamá que cursas dos grados más abajo…
--Uno, de hechoMe encojo de hombrosMi mejor amigo, Jay, es muy inteligente y supongo que se pega. Estudiábamos juntos y ambos adelantamos un año. Soy una sophomore*
Dios, y cuando lo adelanté, pensé que era muy inteligente. Ahora resulta que ya tenía que haber pasado por ello.
Me siento como una total perdedora.
--Qué bien, entonces. Yo y Ally somos Senior*Sonríe-- Empiezas el lunes. Iré a decirle a mamá.
--¿Decirme qué?
Señora Carrington aparece en la puerta de mi nuevo cuarto con una sonrisa.
--Ella es Sophomore.
--¿No deberías ser una Junior*?
 Le explico mi confusión vergonzosa con mi edad, e igual que Nina, parece afectada. Triste. Esto es por qué no quería venir. No quiero que me miren con lástima.
--Entonces lo arreglaré para el lunes, ¿De acuerdo?Me dice con tono suave.
Asiento y se acerca a mí, pero entonces recuerda mi cosa con el tacto y se aleja.
--Buenas noches-—Me dice.
--Buenas noches.
Se acerca a Nina y le da un beso en la cabeza, luego sale por la puerta.
Esa noche prendo la lámpara en el buró y no tengo pesadillas, pero, mientras duermo, oigo mi puerta abrirse y me pongo tensa. Cuando me asomo, veo a Señor Carrington sin pasar.
--Siento desperarteSe excusaSólo quería asegurarme de que era real. Vuelve a dormir.




                                                               
   



Cuando me levanto en la mañana, Ally y Nina ya se han ido a la escuela y Señor Carrington al trabajo. Ella es la única que está aquí.
--Marcus quiso despedirse de ti, pero no quería despertarteMe diceDice que lo siente. Siéntate. ¿Te gustan los Hot-cakes?
Asiento mientras me siento.
--¿Usted no tiene que ir al trabajo?
Creo que el formalismo la derrumba. No es como si fuese mi intención herirla, pero se siente mal no hablarle de usted. No la conozco. O al menos no recuerdo conocerla.
--Soy organizadora de eventos y mi oficina es la casa de invitadosDice, señalando al patio trasero por la ventana, donde se ve una cabañaEstoy en casa la mayoría del tiempo. Hoy tengo una junta con una cliente a las once, pero después podemos ir de compras y conocernos mejor.
No es que no me guste ir de compras, enserio. Me gusta, pero me da vergüenza que ella gaste su dinero en mí.
--Eh… claro.
No estoy segura de eso.
Al cabo de unos minutos deja el desayuno frente a mí y yo le agradezco, avergonzada. Incómoda.
El teléfono suena y ella se excusa diciendo que es de trabajo, así que me deja sola en la cocina. Aprovecho para llamar a Lauren y a Jay. Lauren me dice que me ama de nuevo y me pregunta si me tratan bien, a lo que yo contesto con la verdad. Me promete visitarme pronto y entonces tiene que colgar porque tiene una reunión. Llamo a Jay después.
--¿Cómo estás?
--Confundida.
--Me lo imagino. ¿Está todo bien allá? ¿Quieres que le patee el trasero a alguien?
Río.
--No creo que puedas patear a alguien estando a unas seis horas de camino de allá a aquí.
--Lo que importa es la intención.
Río de nuevo. Esto es lo que él hace.
--Dejemos de hablar sobre mí, ¿Cómo van tú y Evan?
--Hemos roto.
--¿Qué? ¿Por qué?
--Era un perro. Un perro británico y sexy, pero un perro.
Sofoco una risita. Oigo un ronroneo en el patio trasero y me asomo por la ventana, apoyándome en la encimera de la cocina. Una moto entra con dos pasajeros, uno de ellos mujer.
--De cualquier manera no era tan sexyIntento consolarlo, porque eso hacen los amigos.
--Ya sé que intentas hacerme sentir mejor, porque, admitámoslos, ese perro estaba como el infierno.
Río. Los de la moto bajan, y la chica se quita el casco, revelando que es Nina.
--Es cierto, era guapo. Pero tú estás más guapo, así que él se lo pierde.
--Estoy empezando a recordar por qué te quiero tanto.
Nina saluda por la ventana y se lo devuelvo. Me muevo para abrirle la puerta y quiero llamar a Señora Carrington, pero llamarla así suena mal, igual que llamarla mamá suena incorrecto. Debo preguntarle su nombre.
--Eres un presumido, Jay.
Ríe. Nina entra por la puerta junto a su acompañante, quién se quita el casco en el camino.
--Pero igual me amas.
--Claro. Oye, debo colgar. ¿Te hablo en la noche?
--¿Vas a decirme cosas sucias?
--Ya quisieras, pervertido.
Nina alza su ceja hacia mí y yo cuelgo.
--¿Quién es un pervertido?Pregunta.
Sacudo la cabeza, sonriendo aún.
--Tal vez deberías avisarle a tu mamá que ya llegaste. Está hablando por teléfono.
Sonríe y asiente. Se gira hacia su acompañante, que ahora no tiene el casco y me mira fijamente. Es super guapo. Tan alto como Nina, pelo lacio y negro y ojos oscuros. Y su cuerpo es una obra de arte. Pero no me permito mirarlo más de unos tres segundos.
--Dan, esta es Livie. Livie, Dan.
Sonríe.
--Hey.
--HeyLe devuelvo el saludo.
--Me alegro finalmente conocerte.
Sonrío, pero le dirijo una mirada a Nina de  De Qué Demonios Habla.
--Es un antiguo amigo de la familiaExplicaLos amigos de la familia saben lo que pasó.
Sabe que fui secuestrada.
Y probablemente sabe que fui torturada.
Demonios.
Asiento y me doy la vuelta, intentando no parecer maleducada, pero de pronto ya no puedo mirarlo a los ojos. Señora Carrington entra a la cocina y levanta las cejas cuando los ve.
--¿Pero qué hacen aquí, jovencitos? La escuela no termina aún.
--Nos dejaron salir antesDice DanHubo una especie de junta sorpresa para los maestros.
--¿Y dónde está tu hermana, Nina?
--Ally se quedó por lo de teatro. Ya sabes que las últimas semanas la ha estado volviendo loca.
Asiente. Luego su cara se ilumina.
--Dan, ¿Ya te presenté a mi hija, Livie?
--Ya la he conocidoSonríe.
Señora Carrington me mira.
--Marcus solía entrenar a su equipo hace unos años. Ahora es compañero de química avanzada de Nina y su madre es una gran amiga. Lo verás mucho por aquí.
--Okey.
--Encontrarás que soy bastante adorableDice él, con una sonrisa divertida.
--
¡Oh, cállate! Liv, no le hagas caso. Es un perdedor. No vayas a caer en sus redes.
Sonrío.
--Soy algo así como infalible con redes de chicos, así que estaré bien.
Lo que no es mentira. Me he resistido a cada chico, pero porque me dan miedo. Pero el punto es que nunca he caído.
--Eso dices ahoraMe dice él, señalándome con un dedo y sonriendo.
Ruedo los ojos.
--Claro.
--¿Es un reto?
--No. ¿Cuál es el punto de un reto cuando ya sabes que vas a ganar?
Abre la boca, medio sorprendido y riendo.
--Tienes lengua filosa, ¿No?
Me encojo de hombros. Nina golpea a Dan en el hombro.
--No te metas con mi hermana. ¿Por qué no te vas a ligar con alguna de tus amiguitas?
Dos pensamientos me dominan : ¿Estaba ligando conmigo? ¿Y ella en verdad me acababa de llamar hermana como si nada?
--Mandona.
Señora Carrington sacude la cabeza con una sonrisa y se fue a contestar otra llamada.
--PerdedorLe dice Nina.
Bromeamos un poco, de una manera en la que me recuerda a mi relación con Jay. Y, si el chico sabe mi historia, al parecer no le importa.
Y ahí, en medio de la cocina, bromeando, me parece que no va a ser tan malo.



*Sophomore: Estudiantes de nivel como medio. El 10°. Los de dieciséis van ahí.
*Senior: Del último año. Los de dieciocho años.
*Junior: De penúltimo año. Los de diecisiete.


--Sthep Stronger.
Les puse este también porque el otro era muy cortito :)

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