lunes, 3 de marzo de 2014

Taken. Capítulo 9.

At Night Looking At Beautiful Shining Stars

Taken. Capítulo 9. "Tres palabras, dieciséis letras, un punto final y una oración".

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No me digas: Su hermana sigue dormidaMaggie cruza la cocina y vierte agua hirviendo en su taza de café.
Me encojo de hombros, con el tenedor entre mis dientes. Nina estira el suyo para robar un poco del pastel de fresas que tomé para desayunar.
Soy una rebelde.
--¡Oye!
Nina sonríe y cuando se va a llevar el pastel a la boca, cae hacia su camiseta de pijama, ensuciándola, y luego cae hacia el suelo.
Me río de ella.
--¡Eres tan mala!Me dice, riéndose y pasando los dedos sobre su camiseta de algodón azul de botones.
--Eso obtienes por robarte mi pastel.
Me saca la lengua y toma otro pedazo, aun sonriendo. Esta vez no se le quita.
Maggie se para enfrente de nosotras, al otro lado de la isla. A cambio de nosotras, ella ya está arreglada, con unos pantalones de algodón negros y una blusa de olanes turquesa. No como Nina y yo. Esta mañana ella se ha levantado con un calcetín puesto y el otro no. Yo también estoy en mis pijamas: Una blusa manga larga roja a rayas y un short negro. Elegí el short porque puedo enseñar mis piernas. Los hombros y mi espalda, bueno…. No tanto.
--Niñas, ¿Por qué están comiendo eso a estas horas de la mañana?
Apunto a Nina.
--Ella me incitó.
--¡Está mintiendo!
Maggie sonríe mientras lleva la taza a su boca, sin decir nada.
Ha sido cada vez más de esta manera los últimos días: Bromas que quiebran la tensión entre nosotros. Es un alivio.
Marcus entra a la cocina con su periódico y pijamas: Una camiseta gris y un pantalón de cuadros negro.
--¿Cómo están las mujeres más bonitas del mundo?
Si hay una palabra para describir a Marcus, puede ser cursi. Pero es lindo, ¿Sabes? Que ame a su familia de la manera en que él lo hace.
Las familias en todo el mundo deberían tener un Marcus que les diga cuanto las aprecian cada mañana, incluso cuando la mitad de ellas lucen como un desastre.
Marcus toma de la cintura a Maggie y le da un sonoro beso en la mejilla.
--AscoMurmura Ally, apareciendo en la entrada.
Marcus aleja el rostro del de Maggie y le dice:
--Y es por eso que no tienes permitido tener novio hasta los cuarenta, jovencita.
Ally camina hacia el asiento a mi lado, con su pequeño shorts de gatitos y la blusa morada. Su pelo negro está atado en un moño como el mío.
--Claro. De cualquier manera, ¿Cómo dices esas cosas cuando yo no estoy? Me siento despreciada.
Marcus rueda los ojos y le da un beso en la frente.
Es tan dulce. Todos ellos. Tanto que tengo que mirar a otra parte.
Paso unos momentos mirando mi pastel hasta que siento sus vistas en mí, y cuando levanto la vista, tengo razón: Todos ellos me están mirando como si quisieran tocarme y no pueden.
Últimamente me he dado cuenta de que eso es una mierda. Y eso es un asco, ¿Sabes? Porque estaba perfectamente con mi rutina de no tocar a nadie y eso, y ahora es un obstáculo. Me siento tan molesta.
Marcus abre la boca para decir algo, pero entonces hay un estrépito en la puerta. Dos segundos después, un Dan sudoroso en shorts de deportes y un sweater de universidad atraviesa la cocina.
--Estoy muriendo de hambre. ¿Qué hicieron de desayuno?
Levanto una ceja, secretamente aliviada por la interrumpción.
--¿Estuviste corriendo?
Asiente, abriendo su botella de agua.
--A veces corro hasta aquí. Mi mamá tenía un desayuno con sus amigas temprano y no estaba incluido, así que vine por algo de comida.
--Corriendo.
Sonríe.
--¿Cómo crees que esto es posible?
Señala su cuerpo con gran descaro.
--Alguien pensaría que alguien con atractivo físico sería humilde. Pero ese alguien no te ha conocido.
Me sonríe y me guiña un ojo. Seguido, besa a Maggie en la mejilla y le pregunta qué hay de desayuno.
--Te prepararé unos hot cakes. Siéntate.
Dan se sienta enfrente de nosotras después de jalar una silla del comedor.
--Ustedes tres se ven horribles. ¿Saben lo que es el concepto de maquillarse? ¿O ducharse?
Nina le da un golpe en la nuca. Ally le frunce el ceño. Yo me río, porque el chico es tan extraño y arrogante.
--Cuidado con tus palabras, hijoLe dice MarcusAlgún día alguna de ellas va a asesinarte. Creo que Ally ya está trabajando en ello.
Dan ríe y tamborilea las manos sobre el granito.
Esta mañana se ve especialmente inquieto.
--Dan, cariño, ¿Te tomaste tus pastillas al salir de casa?
Se detiene.
--Uh. No.
Maggie sacude la cabeza y busca en un cajón de la cocina.
--¿Qué te hemos dicho sobre eso, Dan?Le regaña Marcus, dejando el periódico en la mesa y tomando su taza de café.
Él se encoje de hombros.
--Se me olvida.
Miro a Nina y a Ally, pero sus caras son neutras. Esto es perfectamente normal para ellos, y cuando Maggie le pone un bote naranja de pastillas delante de él, es cuando pregunto.
--¿Para qué son?
--Déficit de atención con hiperactividad.
Sé que lo he oído, pero no significa mucho para mí. Me encojo de hombros.
--Me distraigo fácilmente y  cuando no, no siempre puedo prestar atención por mucho tiempo. Y me muevo muchoEl se encoje de hombros, haciendo de menos el asuntoPero las pastillas ayudan.
Me da una sonrisa de “Qué le vamos a hacer” mientras se hecha una pastilla a la boca.
--De cualquier manera, ¿Estás mentalmente lista para esta noche?
Eso llama la atención de Ally.
--¿Qué pasa esta noche?
--Claro. Se me olvidó decirles: Nos vamos de fiesta.
--¿La de Kyle Sanderson?Pregunta Nina, sentándose derecha.
--Sí. ¿Por qué?
Nina se ruboriza y se encoje de hombros.
--Así que pónganse guapas, porque…--Se detiene al ver el rubor en las mejillas de NinaNo. Tu no. Mejor ve como estás ahora.
Nina le frunce el ceño.
--¿Con Kyle Sanderson? ¿Enserio? No.
--¡Tú no me dices con quién salir!
--El chico no es bueno para ti.
--¡Es tu amigo!
--¡Pero es un cabrón! ¡Además tú no tienes permiso para tener novio!Gruñe.
Me relaja saber que no es un psicópata controlador sólo conmigo. Sonrío mientras me meto otro pedazo de pastel. Ally ríe conmigo y toma el tenedor de Nina para pinchar mi pastel.
¿Qué tienen con mi pastel?
--¡Papá!Exclama Nina, esperando que la apoye.
En cambio, él se encoje de hombros y señala con un movimiento de taza de café a Dan.
--Ya lo escuchaste.
Nina se cruza de brazos. Entonces su celular se mueve vibrando y su cara se ilumina. Lo toma y corre hacia las escaleras.
Dan la sigue con la mirada. Luego mira a Marcus.
--¿Enserio la vas a dejar que salga con él? Porque yo no.
--Doy gracias a Dios todos los días porque tú estás ahí para espantar a los chicos cuando yo no tengo la oportunidadMarcus contesta.
--PsicóticoMurmura Ally, tomando más de mi tarta.
Dan toma el tenedor de su mano y se come el pedazo de pastel.
--Tú tampoco tienes permitido tener novio.
Se come el pedazo y se acerca a mi plato por más.
--¡Ya dejen mi pastel!
Le quito el tenedor y lo pongo al otro extremo de la mesa. Sin embargo toma el mío y sigue.
--Tú tampoco, por cierto.
Resoplo.
--¿Y cuando tengo permitido tener novio?
--Hasta que estés en la universidad.
No creo que sea un problema, porque a menos que Jay deje de ser gay, estaré alejada de los encantos masculinos por el resto de mi vida.
De cualquier manera contesto:
--Ya. Claro.
Me frunce el ceño.
--Enserio.
--No quiero.
--No me importa.
--Eres un raro.
--Dime algo que no sepa.
--Quiero que dejes en paz mi pastel.
--No quiero.
Le doy un manotazo en la mano y se ríe de mí.



                                                                 
 



--Estás tardándote años. ¡Vamos, me voy a volver anciana! ¿Qué te tiene tardándote tanto?Ally cruza la puerta de mi habitación, repiqueteando el suelo con sus tacones de aguja rojos.
La miro.
--No me queda igual.
--¿Qué cosa? Oye, no quiero perderme toda la diversión.
--¡Mi ojo! ¿Es que no ves?
Ella se inclina y mira mis ojos. Dejo una de las brochas en la paleta de pinturas que no sé usar y suspiro.
Estúpido maquillaje. Estúpido.
Ally se inclina hacia mí para ver mis ojos, luego se pone derecha y grita:
--¡Nina! ¡Alguien aquí necesita lecciones de maquillaje!Me mira y se encoje de hombrosTe diría que no está tan mal, enserio, pero es horrible.
Gimo de desesperación.
Nina entra luciendo un bonito vestido negro con rosas rojas estampadas y nos mira.
--¿Qué pasa?
Ally me señala y se deja caer en mi cama.
--Tienes que arreglarla.
Nina la mira y rueda los ojos, pero luego le sonríe amorosamente, y luego me mira a mí.
--De acuerdo. Primero tienes que quitarte eso,  cielo.
Cuando me dice cielo, y recuerdo la mirada amorosa que tiene con toda aquella persona que conoce (Incluso con Dan) me pregunto cómo en este mundo puedo tener miedo de ella. Ella, quién usa ahora mismo unos zapatos con lazos. Quien tiene pijamas de gatitos a montones. Quien llama a todo el mundo “Cielo”, o “Cariño”, o “Guapetona”.
Y a Ally, ahí sentada, moviendo sus pies infantilmente. Sólo una adolescente que lo peor que alguna vez podría hacer es comer el pedazo de pastel de Nina o el de Dan. O quedarse dormida y hacernos esperar a todas hasta que esté lista. O hacer comentarios listillos sobre los traseros de los chicos.
Me pregunto si honestamente tengo que temer de la Señorita Adorable y Señorita-Sólo-Dame-Comida-Y-Todo-Estará-Bien.
  Así que quiero pedírselos. A ambas. Quiero que me ayuden con mi cabello y mi maquillaje.
Pero las palabras se quedan atascadas en mi garganta, impidiéndome decirlo.
Es entonces cuando me doy realmente cuenta de cuan solitaria he sido, todos estos años. Escondiéndome detrás de las faldas de Lauren, temiendo al mundo exterior y aislándome con mis montones de libros y series de televisión.
Nunca he tenido una pijamada. Nunca he salido a jugar boliche con mis amigos, ni al cine, ni de compras (incluso cuando Lauren me animó). Nunca fui realmente una adolescente.
Sé que me sentía a gusto con mi vida lejos del contacto y el afecto, pero me pregunto si es lo que quiero cuando sea mayor. Si quiero no tener nada ni a nadie.
Quiero decir que sí, como me he estado diciendo todos estos años. Quiero decirme a mí misma que estoy bien con el aislamiento.
Pero no lo estoy.
Yo no soy esa chica típica de la televisión que odia a todo el mundo y es una amargada. Anhelo esto. A ellas. A Marcus y a Maggie, e incluso a Dan, aun cuando el chico es un entrometido mujeriego psicótico.
Ahora me doy cuenta de eso.
Y lo siento, revoloteando dentro de mi estómago como mariposas.
Esperanza.
--¿Podrían ayudarme?
Ally deja de mirar sus pies para mirarme fijamente, igual que Nina, quien tiene la boca ligeramente abierta. Ella es la primera que habla:
--Te refieres a…
--No puedo hacerme el maquillaje. Ni tampoco sé qué hacer con mi pelo.
Después de un momento, Ally es la primera en responder. Se quita los tacones de un tirón y camina descalza hacia mí.
--Bueno. ¿Qué te hago? ¿Te gustan las trenzas? Ya sé. Te voy a ondular el pelo. Lo tienes corto, así que te verá bienDice, tocando mi cabello.
Mis músculos se tensan y las avispas asesinas revolotean en mi estómago, molestándome, pero tomo un respiro profundo.
Nina cierra su boca y asiente, sonriéndome. Sale de la habitación y cinco segundos después regresa con toallitas húmedas y toma mi barbilla con delicadeza, como si no quisiera espantarme. Con la otra mano pasa la toallita sobre mi ojo, quitando el desastre.
Y me siento agradecida hacia Ally, por actuar tan normal y despreocupada como siempre lo hace. Y con Nina, por preocuparse lo suficiente por mí e intentar que no me asuste.
La ansiedad crece, desde la punta de mis pies, hasta mis brazos y mi cuello, y no tengo más que apretar las manos contra mis piernas. Se pone peor cuando Ally trae el rizador y empieza a utilizarlo en mi pelo. Pero después de unos minutos cuando veo que ella no encaja el rizador hirviendo en mi piel, y que Nina no tiene intención de clavarme la pequeña pinza en mi ojo, me relajo. Sólo un poco.
Pero es un comienzo.
Dan cruza por la puerta con la vista clavada en su celular.
--¿Se acuerdan de la chica nueva que quitó a Ally del escuadrón de porristas? Es mi nueva cita. Tiene un bonito trasero.
Mi pelo deja de ser tocado y escucho a Ally hacer un sonidito de indignación.
--¿Qué? ¡Traidor!
Él levanta la mirada del celular y nos mira, sonriendo. Vuelve a su celular y sus músculos se tensan dos segundos después, volviendo la vista hacia nosotras. Abre la boca. La cierra. No parece seguro de qué hacer. Mira la puerta y luego de nuevo a nosotras.
Levanta el celular y suena el flash.
Ruedo los ojos.
--OkeyDiceMomento serio. ¿Quieren que me vaya?
--Eres un dramático, Dan. Como si no hubiera dejado a nadie antes que me tocase. Tú me tocaste.
--Pero eso es porque soy guapo. Ellas están amargadas y feas.
Nina deja pasar el insulto, pero Ally no: Le avienta una almohada, insultándolo. Nina, en cambio, me mira seria.
--¿Dejaste que te tocara? ¿Por qué?
Me encojo de hombros.
--Es difícil estar asustada de alguien que está tan animado todo el tiempo.
Dan sonríe en respuesta.
--¡Tienes que dejarla!Grita AllyNo puedo creer que me humilles así. ¡Soy prácticamente tu hermana!
Él frunce el ceño.
--Eso no tiene nada que ver con tirarme a Less.
--¡Bien! Supongo que entonces está bien si me tiro a tus mejores amigos.
Pone su cara de enojado.
--¡Ey! ¡Tú no vas a hacer nada! ¿Escuchaste? Estas niñas adelantadas de hoy. ¡Eres una bebé!
--¡Yo no soy una bebé!
Siguen discutiendo. Me divierte, por cierto. Me inclino hacia Nina para preguntarle si alguna vez van a detenerse, pero está apagada. Me pregunto si la he herido.
--¿Estás bien?
Ella asiente e intenta sonreír.
--Sí.
No lo está. Lo lamento, pero no puedo decirlo con palabras. Las palabras son lo único que tengo, y no sé cómo expresarlo…
Tal vez sí lo sé.
La idea viene a mí como un rayo y antes de pensarlo, lo hago. Mi mano se posa en el brazo de Nina y siento otra oleada de ansiedad. Mi mano empieza a hormiguear.
Este es mi regalo para ella.
--Lo siento.
Mira mi mano en su brazo y luego mi rostro, con la boca entre abierta.
--Todo bien.
Le sonrío y me dirijo a Dan con una sonrisa.
--¿Listo para perder?




                                                              




--Sabes que no cuenta si te sientas en la azotea para ver las estrellas, ¿Verdad?Dan alza el brazo para darme un codazo mientras entramos en el jardín delantero de la casa enorme, pero se lo piensa mejor y lo bajaTienes que hacer amigos. Reales.
--¡Oye! Yo tengo amigos… En casa. ¡Y tengo a Aisslin!
--Dices casa como si no quisieras estar aquíDice Ally a nuestro lado, caminando con dificultad por los tacones hundiéndose en la tierraSabes que también esta es tu casa, ¿Verdad?
--¡Lo sé!Me apresuro a decirleNo es eso, en verdad. Es sólo que… Supongo que consideré a Lauren como mi única familia por mucho tiempo. Es sólo extraño.
Caminamos hasta la puerta principal y Ally desaparece de inmediato. Dan gruñe cuando Nina inmediatamente salta sobre un chico que la mira como si fuera el sol.
Quedamos solo Dan y yo, pero supongo que no será por mucho tiempo, porque miradas hambrientas de chicas con piernas kilométricas y pelo sedoso están sobre él. Dan me mira.
--Iré a traerte algo de tomar, ¿Okey? No te pierdas por ahí.
Va hacia la mesa donde hay unas hieleras, pero se queda platicando con la chica morena y pecosa. Es muy guapa. Sonríen y ella pone una mano en su pecho, y tengo la impresión de que voy a estar aquí por un tiempo.
¿Qué no me pierda por ahí? No voy a quedarme a esperarlo.
Me muevo entre las personas intentando que no me toquen, yendo a ninguna parte en específico. Pero miro al suelo, así que no veo con quién mi hombro se estrella.
Esa persona intenta estabilizarme y tengo que apartarme  antes de perder la cabeza.
Aisslin me sonríe.
--¡Ey! ¡Lo siento, no te vi ahí! ¿Por qué no me dijiste que venías? Hubiéramos venido juntas.
Le sonrío.
--Lo siento. Se me olvidó. ¿Con quién vienes?
Sonríe.
--Mi amigo Nate. ¿Qué hay de ti? ¿Algún chico bueno?
--No. Sólo Dan.
Hace una mueca graciosa y me doy cuenta de lo que he dicho.
--No es que no sea guapo, pero ya sabes… Es Dan.
--Si, bueno, en realidad no lo sé. No salí con él, ¿Recuerdas? Fue Tess.
--Oh, dime que no está aquí.
Se encoje de hombros.
--No lo sé en realidad. Creo que dijo que iba a salir con su novio, no sé. Pero bueno, ven a pasar el rato con nosotros. Te lo presentaré.
Hace un además de tomar mi mano, pero dos segundos después la retira.
--Lo siento.
--Está bien.
La sigo a través del lugar lleno de personas hasta que salimos afuera y nos dirigimos al césped, donde un chico está sentado con un celular en su mano. Tiene el pelo negro y… es lindo.
Y es incluso más lindo cuando mira hacia nosotras y sonríe.
Se me cae la baba.
--Nate, Liv; Liv, Nate.
Aisslin se deja caer en el césped a su lado y yo hago lo mismo, y así formamos un triángulo.
Nate me sonríe y noto el pequeño hoyuelo en su mejilla.
--Eh, hola.
Sonrío.
--Hola.
--Liv es una amiga de la escuelaDice Aisslin, tomando una botella de cerveza de las dos que están junto a Nate. Me mira --¿Quieres?
Asiento y tomo de la botella mientras Nate pregunta:
--¿Se conocen desde hace mucho?
Niego.
--Oh, no. Estoy aquí desde hace un mes o así, desde que me mudé.
--¿Por el trabajo de tus padres?
Sacudo la cabeza y sonrío, pensando que este chico no está en nuestra escuela y lo agradezco.
--Algo así como asuntos familiares.
--¿Y te está gustando aquí?
--Claro. He conocido a personas buenasDigo, pensando en mi nueva familia (a la que incluyo a Dan).
--Se refiere a míDice Aisslin, inclinándose sobre Nate.
Nate rueda los ojos.
--ClaroSarcasmo.
Aisslin ríe y le da un sorbo a su cerveza. La agita y se encoje de hombros.
--Voy por otra. ¿Quieres, Liv?
--Seguro.
Se levanta y sacude sus pantalones de mezclilla y se acomoda el top rosa.
--¿Por qué no me preguntas a mí?Nate hace un puchero.
--Porque no bebes y porque me has tratado mal.
--Sólo porque te dije que ese color te iba mal.
--¡Tú no le dices eso a una chica, idiota!
Nate ríe y Aisslin le saca la lengua, alejándose.
Así que nosotros dos nos quedamos solos.
Semanas atrás, incluso días, yo hubiera estado asustada de estar a solas con él. Y mi mente lo está. ¿Pero mi corazón? Oh, mi corazón reboza de esperanza. Es tan intensa que me inunda.
Quiero este nuevo comienzo.
El viento sopla detrás de mí mientras encuentro qué decir y se me mete un pelo a la boca. Es tan pequeño que no puedo verlo e intento quitarlo desde arriba pero no lo siento. Nate se mueve. Ríe y sus dedos se levantan y acarician mi frente ligeramente, luego empuja el pelo desde ahí y lo tengo fuera de mi boca. Retira su mano inmediatamente, aun sonriéndome.
Y yo le sonrío de vuelta, porque no ha habido nada malo en ello.
Estoy a salvo.
--Liv.
Miro hacia atrás, hacia la voz llamándome, y encuentro a un muy molesto Dan.
--¿Puedes venir un momento, por favor?
Miro a Nate y luego a Dan. Asiento e intento pararme. Nate se para para ayudarme a levantarme, ya que tengo unos pequeños tacones que aun así me hacen la vida imposible. Me sacudo ante su toque, pero una vez más, no me toca antes de lo necesario.
--Gracias.
Me sonríe y le devuelvo la sonrisa. Camino hacia Dan y juntos nos alejamos unos buenos metros de distancia.
--¿Qué pasa?
--¡Estaba buscándote por todas partes! Te dije que te quedaras ahí.
--No iba a esperar a que tú terminases de ligar para prestarme atención.
Entrecierra los ojos.
--Era una conversación breve. Además, ¿Cómo puedes dejar que ese tipo te toque? ¿Qué clase de hija eres, Olivia?
--¿Qué?
--¿No puedes dejar que Maggie o Marcus te toquen pero sí ese cabrón?
Abro la boca con incredulidad, porque Dan nunca había sido nada más que agradable conmigo. Nunca había parecido tan molesto.
--Para empezar, no es tu asunto. Pero quiero hacerte saber que estoy trabajando en ello. No es fácil para mí.
--¿Pero qué de este tipo? Lo acabas de conocer. Dices que nadie te toca porque tienes miedo pero no sabes si él es un violador enfermo. ¡No puedo entenderte!
--¡Estoy intentando, Dan! ¡Es lo único que he hecho éstos últimos días, y quiero hacer amigos! ¿Ese día que me dijiste que era solitaria? Tenías razón. Y ahora que estoy intentando, ¿Por qué quieres traer mis inseguridades de regreso?
Abre la boca para contestar, pero entonces Nate está enseguida de mí.
--¿Estás bien, Liv? ¿Te está molestando?
Miro a Nate y suspiro.
--No. Pero gracias.
Asiente y le da una mirada a Dan de advertencia.
--Estaré por allá con Aisslin. Si me necesitas.
Dan parece ahora en shock, cuando lo miro. Casi asustado. Tanto que mi furia se evapora y lo miro a los ojos.
--¿Estás bien?
La niebla en su mente se disipa y me mira. Asiente.
--Ten cuidado, ¿De acuerdo?
Se aleja de mí.
Me quedo mirando su espalda, confundida, y luego me giro hacia donde estábamos los tres, donde Aisslin ya está y me mira curiosa.
--¿De qué fue eso?
Me siento a su lado y tomo una de las botellas.
--¿Honestamente? No tengo ni idea.
Nate levanta una ceja.
--¿Es tu novio?
--Dios. No. Es un amigo de la familia. Se cree mi hermano mayor.
Se ríe.
--¿De qué te ríes?
--Del tono en que lo dijiste.
Aisslin sonríe con sus labios pintados en rosa.
--Honestamente, creo que eres la única en este mundo que no está atrapada por ese chico. ¿Por qué?
Me encojo de hombros.
--Dan es un buen chico, enserio, pero…
--¿Pero qué?Aisslin insiste, inclinándose más a mí.
--Es un desastre. No lo sé. Para empezar, es un jugador; Cambia de chica como yo de pinta uñas. Además tiene lados cambiantes. Puede ser serio y sobreprotector y al segundo siguiente es impulsivo, gracioso e infantil. Mira, no sé. Pero si alguna vez escogiera a alguien, no sería a él.
--¿A quién escogerías, entonces?Me pregunta Aisslin.
--A alguien calmado y que sea un caballero. Dulce. Alguien estable.
--Pues buena suerte, chicaDice Nate.
Aisslin se muestra de acuerdo:
--Él tiene razón. Puede que tengas que esperar un tiempo.
Asiento, dando a entender que lo sé. Pero es lo que quiero, lo que estoy empezando a querer en alguien. La nueva esperanza para mi futuro.
Pienso acerca sobre esto mientras Aisslin y Nate conversan. Él tiene una llamada así que se aleja para contestar, y nosotras dos nos quedamos solas. Miro hacia dentro de la casa y veo a Dan pasar de la mano de alguna chica.
Pienso en lo que me dijo.
--¿Puedo hacerte una pregunta?
--Claro. ¿Qué pasa?
--¿Fue fácil? ¿Cuándo te mudaste con tu familia?
Ella advierte que es serio, lo veo en sus ojos. Deja la botella en el césped y me mira.
--¿En qué sentido?
Pienso sobre ello.
--No lo sé. He estado pensando mucho últimamente acerca de las personas que deberíamos amar y las personas que realmente amamos.
--Supongo que las personas a las que deberías amar son los Carrington.
--Sí. Yo… Lo siento. Pensé que si hay alguien que pudiera entender, esa eras tú. Pero no quiero hacerte sentir incómoda.
Rueda los ojos.
--Puedes preguntarme lo que quieras, Liv.
Suspiro. Bien.
--¿Fue fácil amarlos cuando no lo hacías? ¿Cuándo no significaban nada para ti? ¿Cómo amas a esas personas?
--Liv, no puedes obligar a nadie a que te ame. No me podía obligar a mí misma a amarlos, y tú tampoco puedes. Es como la confianza: Tiene que ganarse, ¿Sabes? No es algo que tú solo puedas tomar, tiene que ser dado. Si no los amas, entonces no los amas.
--Pero son mi familia.
--¿Familia? Eso al final no significa nada. Es sólo sangre. ADN. Cosas que te atan a la otra persona pero que no significa nada. ¿Sabes qué sí lo hace? El amor. Es lo que convierte a una verdadera familia. Puede que los Carrington estén emparentados contigo, pero sin amor son perfectos desconocidos.
Sus palabras me golpean. Me liberan.
--¿Amaste a tu familia biológica?
Suspira y mira al cielo.
--Era muy pequeña. Mis padres no querían hacerse cargo de mí y terminé en el sistema. Pero lo hacía. Años atrás volví a ver a mi madre, pero… Ella era solamente una persona más en la habitación que pronto estaría fuera de mi vista. Creí haber sentido algo cuando la vi, pero cuando volví a casa con mis hermanos y hermanas, y mis padres… El amor que sentí fue intenso. No podía compararlo, ¿Sabes? El amor es algo que tienes que ganarte.
Sonrío un poco.
--¿Incluso amas a Tess?
Ella resopla.
--Lo hago. Sé que la chica es una perra, pero su infancia fue un desastre. Yo fui afortunada. A ella le aterroriza perder a las personas por las que una vez se preocupó y por eso actúa de la manera en que lo hace. No es una excusa por como te ha tratado, pero juro que dentro de ella hay un corazón. Uno muy herido y… deforme. Pero aún así. Así que no te preocupes si no los amas. La familia y el amor son cosas total y completamente diferentes.
--Pero hay esperanza, ¿Cierto? De amarlos incluso cuando no significan nada para mí.
Aisslin mira hacia las estrellas y suspira.
--Me gusta creer que para el amor todo es posible. Y si algún día amas a ese montón de desconocidos que te dieron la vida, ese es un regalo de Dios.
Miro hacia las estrellas, una vez más.
--No creo en DiosSusurro.
Voltea a verme.
Siempre tengo miedo de decir estas palabras. Por las personas juzgándome, forzándome a cambiar de opinión, susurrando que me iré al infierno por decir esto. Pero no encuentro nada de esto en la mirada de Aisslin. Sólo curiosidad.
--¿Por qué?
--Ellos dicen que Dios no ahorca, sólo aprieta. Pero no lo entiendes. He sido ahorcada, quemada y electrocutada tantas vecesMe sorprendo a mí misma diciendo esto. Justo como me sorprendí al compartir estas cosas con Dan. Pero continúoHe visto muchas cosas y escuchado miles más. Así que no. No creo.
--¿Entonces en qué crees?
Me encojo de hombros.
--Creo en el universo. Creo que el universo te da muchas opciones en esta vida pero eres libre de escoger lo que quieras. Nada está escrito. Nadie nunca te llevó hacia nadie ni nada. Tú eres el responsable.
Sonríe.
--Eso es un lindo pensamiento. Yo sí creo en Dios. Y creo que él te ha dado una segunda oportunidad. Pero es sólo mi opinión.
Nos encojemos de hombros y vemos el cielo, juntas.




                                                                    





Nina me encuentra para marcharnos unas horas después. Tiene un chupetón en el cuello y las mejillas sonrojadas, pero no le digo nada porque aunque ha sido una dulzura conmigo y la he dejado tocarme, no estoy segura acerca de la cosa entera de contarnos cosas como si nos conociéramos de toda la vida. Esto de intimar con personas me pone nerviosa. Como si hubiera alguna posibilidad de hacerlo mal.
Tal vez.
Dan está particularmente serio mientras conducimos. No mueve sus piernas ni sus manos u alguna otra parte de su cuerpo inquietamente como siempre parece hacerlo. No se mueve al ritmo de la música ni susurra las letras de las canciones. No sonríe ni ríe ni hace nada que se parezca al Dan que yo conozco.
--¿Puedes esperar?Me pregunta, estirando una mano hacia mí, pero sin tocarme. Ally y Nina ya han salido del auto y se dirigen hacia la puerta. Nina voltea hacia nosotros y Dan le hace una señal que le da a entender que enseguida vamos.
Se encoje de hombros y camina hacia la entrada.
--Quería hablar contigoDice, pasando las manos por el volante.
--No estoy enojada contigoLe digo, tratando de adivinar lo que le molestaSé que te sientes obligado a protegerme. De una manera psicótica.
Mi intento de broma no funciona de la manera en la que pensé. No vuelve a ser el desastre alegre que siempre es. Sólo sonríe ligeramente. Es como un fantasma de una sonrisa.
--Quiero…--Dice inseguroYo quiero hacerte comprender. Yo…
Y no es el Dan que conozco para nada. La arrogancia no está. Sólo vulnerabilidad y algún tipo de nerviosismo y tristeza. Pero más que todo, la vulnerabilidad. Hace que se me rompa el corazón. Quiero estirar mi mano y pasar las puntas de mis dedos sobre sus mejillas y su cabello. Quiero encontrar una manera de reconfortarlo.
Y cuando habla, me quedo quieta y escucho. Escucho porque eso es lo que él ha hecho por mí, sin juzgarme, intentando comprender.
Estoy ahí para él como una vez él estuvo para mí.
Y puede que para otras personas esto signifique nada, pero para mí es el mundo entero.
--Mi madre… Ella…--Hace una pausaTenía unos quince cuando se quedó embarazada de mí. Mi padre se casó con ella, pero ninguno de los dos estaban preparados y mientras crecía… Era mucha presión. Él no quería esto. No quería ser padre y marido. Y mamá no quería a alguien que no quisiera ser padre y marido, pero me tenía a mí y pensó que necesitaba un padre. Pero mientras fui creciendo las cosas se pusieron feas, yo… Yo no estoy diciéndote esto porque quiero que sientas pena por mí, Livie. Yo…
Mi mano tiembla, pero de cualquier manera la pongo sobre su hombro, porque es mi mejor intento para consolarlo. Sé que el nota que tiembla, y que respiro dificultosamente porque el espacio de pronto parece muy reducido, y puedo ver que lo aprecia. Mi esfuerzo.
--Un día él la golpeóDeja salir. Entonces se reclina en el asiento, como si esas palabras fueran mucho peso sobre sus hombros y estuviera removiéndoloÉl la golpeó muchas veces y yo tenía diez años y no sabía qué hacer. Estaba demasiado asustado y no hice nada y… Nosotros podemos ser unos cabrones. Sé que hay muchas personas en este mundo que son buenas, como los Carrington y mi madre, yo, tú. Pero también hay personas terribles, Liv. Personas horribles rondando por el mundo en busca de un alma al qué romper. Personas… Personas con las que es mejor no meterse.
  Toma un respiro.
--No le he contado esto a muchas personasProsiguePero necesito que sepas que hago todas las cosas que hago porque estoy intentando protegerte. A ti y a Nina, y a Ally.
Se queda unos segundos mirando a la nada. Segundos que parecen eternos.
---Porque tengo miedo.
Ahí está.
Lo dijo.
Tres palabras, dieciséis letras, un punto final y una oración.
Tres palaras, dieciséis letras, un punto final y una oración que significan todo.
Qué me hace entender por qué Dan hace las cosas que hace.
--Pero si tienes miedoDigo tranquilamente--..., no tiene sentido. Quiero decir que ríes todo el tiempo y eres un desastre, divertido y arrogante.
Sonríe tristemente.
--Supongo que a veces es todo lo que tenemos nosotros las personas que están asustadas hasta la muerte; Nos ocultamos detrás de cosas que nos hace sentir seguros.
--Yo no lo hago, si te has dado cuenta. No oculto mi miedo de nada.
Sacude la cabeza.
--Claro que lo haces. Escondes tu miedo detrás de tu piel, como si por el simple hecho de no poder ser tocada estuvieras a salvo. Yo me escondo usando las risas y tú usando tu piel. Pero el miedo siempre está aquíDice apuntando a su cabeza.
Nos quedamos en silencio.
La luz de la luna ilumina el rostro de Dan y puedo verlo con otros ojos. Ya no es el jugador arrogante. Es real ahora. Con miedos e inseguridades. Una persona de carne y hueso que tiene sentimientos tan reales como los míos o los de cualquier persona.
 Me hace darme cuenta de cuanto subestimaba lo que Dan podía ser. De cómo pensaba en él en un nivel más bajo del que debería.
 Dan no es un desastre jugador, borracho y mujeriego.
Dan es un desastre con corazón, mente y alma.
Justo como yo. Justo como el resto de todas las personas en este mundo.
--Lo sientoLe digoPor no verte.
El ladea la cabeza con curiosidad.
--¿A qué te refieres?
Niego, sonriendo. Miro las estrellas por el parabrisas y siento como su mirada cambia de mi cara hacia el cielo también.
--Te mentíSusurro.
--¿De qué hablas?
--De las estrellas. Te dije que mirarlas era aburrido, pero estaba mintiendo. Hubo un tiempo donde no pude mirarlas, y hacerlo ahora es un recordatorio de las cosas que tengo. Me hace sentir agradecida.
Siento su mirada en mi rostro y lo miro. No decimos nada.
Pero esta es la cosa acerca de las relaciones que tienes con todas las personas por las que te preocupas: A veces no necesitas decir nada. A veces es sólo el hecho de estar ahí. Ni siquiera sosteniendo manos, ni abrazando o limpiando lágrimas. Sólo escuchar. Sólo permanecer.




--Sthep Stronger.
La frase que Aisslin dice: "No es algo que puedas tomar, es dado", no es mía. La oí en una canción de Rihanna y desde entonces estoy obsesionada.
Me tomó años escribirlo y espero que les guste. Por otro lado, no le puedo prometer capítulo para el siguiente lunes. Los exámenes volvieron tan rápido como se fueron. :/


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