lunes, 7 de abril de 2014

Taken. Capítulo 13.

Love
Taken. Capítulo 13. "Hipócrita".



Es sólo un sueño, 
me dijo a mí misma. Pero la cosa es que no ha sido un sueño, sino una memoria. Una que no había salido por las noches a cazarme.
  Es mi culpa. Yo decidí abrir esa puerta y ahora tengo que enfrentarlo.
Hago de mi cobija una bolita y la abrazo contra mi pecho con un brazo, y con otro limpio el sudor de mi frente. Estoy temblando.
  Me levanto y prendo un foco porque no puedo soportar la oscuridad. Me hace sentir asfixiada y aterrorizada. No puedo dormir ahora. Necesito a Lauren para que duerma conmigo, porque cuando lo hacía me hacía sentir que no había forma que los monstruos me tentaran con sus filosas uñas por las noches.
 Cruzo el pasillo al baño y mojo mi cara y mi cuello, intentando quitar el sudor. Después de secarme con una toalla, paso por la habitación de Ally para ir a la cocina por café o té (O cualquier cosa que me mantenga despierta). La puerta está entre abierta y me asomo. Ally y Nina están acurrucadas juntas, dormidas. A veces hacen eso, cuando no estoy para intentar maquillarme o ser la pequeña hermana en general, ellas ven películas juntas hasta quedarse dormidas.
  Detengo mis pasos.
Y me encuentro a mí misma deslizándome en medio de ellas y metiendo mis pies bajo de las mantas.
  Después de unos minutos, mis ojos se cierran.



                                                                  



--Voy a tomarles una foto.
--Si se despiertan, va a ser muy raro.
Reconozco las voces de Marcus y Maggie hablando, pero suena distante. Todavía tengo mucho sueño.
--Pero míralas, Marcus. Tengo miedo de que nunca vuelva a pasar.
Siento el brazo de alguien sobre mi espalda y un pequeño ronquido. Viene de mi derecha, así que sé que es Ally.
--No puedo creer que la tenemos de vuelta.
--Yo tampocoContesta élMe siento afortunado. Pero a veces estoy furioso por todas las cosas que me perdí mientras crecía.
--Pensé que era la únicaLlora Maggie bajito.
  Sé que esto de espiar está mal, pero no quiero abrir los ojos. Quiero escuchar qué tienen para decir.
--Bueno, no lo eres, cieloHace una pausaEstaremos siempre en deuda con Lauren. Mira la hermosa jovencita en que se ha convertido.
  Sus palabras me hacen sentir avergonzada, pero así es Marcus.. No tiene miedo a las palabras.
--Todo una jovencitaCoincide ella--¿Has visto la manera en que ella y Dan se miran mutuamente éstos últimos días?
Marcus gruñe.
--Claro que sí. Tengo que tener una conversación con ese niño.
--Marcus…
--¿Qué?
--Piénsalo: Dan es el único chico que Liv ha dejado entrar, o al menos de la manera en que lo ha dejado a él. Y él sabe quién es, sabe en lo que se está metiendo cuando trata con ella. Ambos saben para lo que están firmando. Y aún así… se quieren. Si esto se convierte en otra cosa, por favor, no se lo impidas. Piénsalo.
 Hay un momento muy largo antes de que él hable de nuevo.
--Dios, tienes razón. Siempre he sabido que eventualmente ella se casará o conocerá a alguien en la universidad y se irá de nuevo de nuestras vidas, pero si alguien tiene que ser ese chico… Dios, me alegro de que sea Dan. Él sabe como tratar a una mujer, y si rompe su corazón, sé cómo encontrarlo.
 Se oye un golpe seco, como si Maggie le hubiera golpeado el pecho o el brazo.
--¿Qué?Dice élEstoy cuidando de mis niñas.
Puedo imaginarme a Maggie rodando los ojos.
--Estás siendo sobreprotectorCorrigeAhora, voy abajo para hacer el desayuno. Despiértalas, que ya casi es hora de que se levanten para ir a la escuela.
--Yo también podría hacer el desayuno, ya sabes.
Ella bufa.
--Claro, si no se te quemase la Maruchán, eso estaría bien.
Se aleja Maggie por el pasillo.
 Es muy lindo, que quieran emparejarnos. Y es cierto que estos últimos cuatro días nos hemos estado echando miradas, pero también es cierto que lo estoy evitando. Porque estoy asustada. Nunca he estado tan cerca de alguien antes en este nivel. He visto el amor cerca de mí antes, pero nunca tan cerca. No de esta manera.
  Pero de cualquier manera, no puedo. No sólo por mis miedos, sino que las cosas aquí todavía se tambalean. No puedo lidiar con nuevos amigos y familia, y también con pensamientos sobre chicos en mi mente. No puedo manejarlo.
  Así que no escojo a Dan cuando me da razones para escogerlo a él, como cuando me sonríe tan íntimamente, una invitación para sonreírle de la misma manera. O una invitación a alguna parte sólo nosotros dos. O ir a una fiesta a pesar de que tenemos una apuesta. No he estado escogiéndolo a él.
Me estoy escogiendo a mí.



                                                                   
 



--¿Estás bien?Pregunta Aisslin, caminando por los pasillosLuces… rara.
Bufo.
--Me siento rara. Desde que estoy comenzando a tocar a las personas han estado todos corporales conmigo. Más Nina. Sigue abrazándome cada 2.5 segundos. 
--¿Alguna vez te conté que conocí a tu hermana antes?
--¿A Nina?
--Solía ser mi compañera de clase de natación hace años, cuando recientemente me mudé después de que me adoptaran. Nina se hundió. No literalmente, claro. Tú entiendes lo que quiero decir. Mi punto es que probablemente está toda corporal contigo porque realmente la pasó mal cuando… fuiste tomada.
  Aisslin ha aprendido que no me gusta hablar de eso, pero cuando lo hacemos, ha aprendido sabiamente a dejar de decir cosas como “Cuando te fuiste”, o “Cuando no estabas”. 
 Como si hubiera sido mi elección. 
--Ya, bueno. No es lo único que me trae raraSuspiroHay algo que no te he dicho.
Sus cejas se levantan y sonríe.
--¿Ya caíste por Dan?
Mi boca está, literalmente, abierta.
--¿Pero y tú cómo…?
--Oh, vamos. El chico siempre está intentando captar tu atención y cuando lo ves tu cara cambia.  Sonríes. Es como si fueras una chica.
La miro.
--La última vez que chequé, todavía era una chica. 
--Oh, ya sabes a lo que me refiero. Es sólo que tú eres como…asexual. 
--¿Asexual?
--No te he visto babear por ningún chico. Ni por chicas tampoco, me he fijado. Lo siento.
 Río, aún con cierta incredulidad.
--Pero con Dan es diferenteSigueAdemás, era sólo cuestión de tiempo. Dan es maravilloso, ¿No lo crees?
 Me encuentro a mí misma sonriendo y asintiendo antes de que me de cuenta de qué demonios hago.
Aisslin se ríe de mí.
--No, espera… ¿Qué?
--Caíste completamente. ¿Entonces? ¿Lo has besado?
--Lo he estado evitando los últimos cuatro días.
--¿Por qué?Luce alarmada.
--Porque… Porque no puedo lidiar con esto ahora mismo. Es demasiado. Me vuelve loca. No lo entiendes: Necesito tener algo estable en mi vida, y hasta ese entonces, no puedo recibir más cambios. 
Ella se encoje de hombros.
--Bien. Pero cuando termines en sus brazos, voy a decirte te lo dije. 



                                                                         




--Tengo la sensación de que me estás evitando.
Me lo dice tan abruptamente que me tropiezo un poco cuando voy entrando a casa. Dejo mi mochila en el sofá y voy a la cocina.
--No te estoy evitando. ¿Qué te hace pensar eso?
--Que me evites me hace pensar eso.
Lo miro. Me mira fijamente ahí parado en la cocina, con una expresión seria, y tengo ganas de saltar y pasarle un dedo por la frente para alisar las arrugas de preocupación.
  Eso me asusta.
--Vamos, Dan. No te estoy evitando. O al menos no a propósito.
Levanta una ceja.
--Sé cuándo me están evitando. Tú me estás evitando. Quiero saber por qué.
--Te estoy diciendo que…
--¡Deja de mentirme!Me corta, ahora enojado.
Cruza los brazos sobre su pecho y me mira.
Nos quedamos ahí un momento, viéndonos a los ojos, y me doy cuenta de que no me va a dejar ir sin una razón válida. Y yo nunca he sido una buena mentirosa, así que decido decir la verdad antes de que empiece a balbucear.
--De acuerdo. Escucha. Yo…
Descruza los brazos.
--¿Qué?
--Me asustas.
  De repente parece que le han atestado un buen golpe. Me mira, herido, y retrocede unos pasos.
--¿Te asusto?
--Sí.
--Pero yo… Yo nunca… ¿Crees que yo podría hacerte daño?
 Cuando veo lo que ha pensado, niego fuertemente que mi cuello duele.
--¡No! ¡No me refiero a que tengo miedo de que me hagas daño! ¡No lo entiendes!
--¿Entonces qué pasa?
--Sólo… Sólo no te vuelvas loco, ¿De acuerdo?
Me mira, más enojado. Frustrado es la palabra correcta.
--¡Me vuelve loco que no me lo digas!
--Yo… Creo que siento cosas por ti. Y que tal vez tú sientes cosas por mí.
  Se queda mirándome un momento y deja salir el aire en sus pulmones. Parece un globo desinflándose.
--¿Y por eso has estado evitándome?
Parpadeo, confusa.
--¿No me has escuchado? Siento cosas por ti.
--Te escuché.
--¿Entonces por qué estás aquí? ¿No quieres salir corriendo o algo?
 Inclina la cabeza a un lado, curioso.
--Tú fuiste la que dijiste que sentía cosas por ti. ¿Por qué me iría? He esperado tener esta conversación desde hace días.
Me quedo con la boca entre bierta.
--¿No vas a negar que sientes cosas por mí?
--¡No! ¡Claro que siento cosas por ti!
Esta conversación en tan rara.
--¿Por qué piensas que  lo negaría?Pregunta, acercándose.
--Porque eres tú. Me dijiste que no tenías relaciones serias porque no querías novia, y Dan, yo no soy algo de una noche. No creo ser si quiera algo de una vida.
--Te dije que hasta el momento no había encontrado a alguien que quisiera mantener. ¿Y cómo puedes creer que serías una cosa de una noche para mí?
Se acerca más, y yo retrocedo. Se da cuenta y mira mis pies y después a mí.
--Estás diciendo todas estas excusas porque estás asustadaMe dice, dando otro paso, y yo retrocedo, pero me doy contra la estufaEstas diciendo todas estas cosas porque tienes miedo todas las cosas buenas que podrían pasar en tu vida.
  Abro la boca.
--Tú ni siquiera me conoces.
--¡Has estado aquí cerca de cuatro meses, Liv, y eres una de mis mejores amigas!
  Lo miro.
--¿Enserio?
--¡Claro que sí! ¿Por qué crees que ando detrás de ti todo el día? Me gusta estar contigo. ¿Por qué eres tan ciega?
  Mirando hacia atrás, tiene sentido. Y además el hecho de que nos hemos contado cosas que no les hemos contado a las demás personas. Que confiamos el uno en el otro.
--Pero hace unos días, me di cuenta que quería estar contigo. Yo… --Y por primera vez, luce nerviosoYo no quiero que me alejes. Me gusta pelear contigo; Me gusta protegerte psicóticamente, como lo llamas; Me gusta hablar contigo; Me gusta… Me gustan muchas cosas, Livie. Me gustaría besarte.
   Es oficial. Me he despertado en un mundo paralelo. O a lo mejor estoy muerta y estoy en el cielo donde las cosas imposibles pasan. O estoy en el infierno y él va a terminar sonriendo y diciendo “¡Broma!”. O estoy soñando. He tenido muchas pesadillas últimamente. Que esté soñando tiene sentido.
--Esto no está pasandoSe me escapa.
--Pues yo creo que sí.
Avanza otro paso y me quiero morir.
--Livie…
--No puedoLe corto, casi desesperadamenteLo siento, no puedo elegirte.
Luce como si le hubieran dado una cachetada. Incluso cierra los ojos y sacude la cabeza.
--¿Por qué?
 Mis ojos se llenan de lágrimas no derramadas porque voy a romper su corazón, quizá. Y realmente no quiero hacerlo porque me preocupo por él. Porque no ha sido más que simpático conmigo desde que llegué, y no quiero pagarle así. Pero necesito que sepa. Necesito que sepa y retroceda.
--Porque, Dan…--Hago una pausa para tomar aireEres un mujeriego y problemático. Eres sobreprotector de una manera psicótica, así que no quiero saber cómo es el tú celoso. Eres impulsivo y sé que pueden tener rachas de ira, y… Y sé que eres grandioso, pero necesito algo estable en mi vida, Dan, y tú no eres eso. Contigo las cosas irás cuesta arriba y abajo, y no puedo lidiar con eso sin caer. Necesito tranquilidad. Necesito paz. No te necesito. Necesito escogerme a mí.
  Hubiera sido mejor que le metiera un balazo.
Retrocede, herido, y me pregunto si va a llorar. Luce herido. Luce total y completamente devastado.
Gracias a mí.
 --¿Es realmente lo que piensas de mí?
Abro la boca, pero no contesto. No hay palabras.
Asiente y se da la vuelta, saliendo de mi vista.
Me siento en el suelo y me pregunto qué he hecho. Es ahí donde mi nueva familia me encuentra después.




                                                                  




Llamo a Jay y le cuento todo entre lágrimas. Juro que voy a hacer un agujero en el pavimento, afuera de la casa de los Carrington.
--Eres muy estúpida.
Eso es lo que me dice.
Más o menos es lo que me imaginé que diría, pero lo imaginé frustrado y enojado. Pero en vez de eso suena triste.
--¿Por qué me dices eso?
--Entiendo que tengas que escogerte, Livie, pero no sólo te escogiste a ti, sino que dañaste a un chico que querías en el camino.
  Hablo con Jay hasta que mis lágrimas se secan y cuando cuelgo miro al cielo, imaginando mi vida ahora sin Dan, porque sé que no me va a hablar.
No me había parado a pensar que tan solitaria sería. No me había detenido a pensar en lo mucho que iba a doler.
  Cierro los ojos y me siento en la banqueta. Pongo mi cara entre mis rodillas y las abrazo con los dos brazos.
Entonces oigo el sonido de un auto que en un segundo se detiene. El auto de apaga y la puerta se abre de un tirón. Después, un portazo.
  No he visto a Dan en un par de horas, y creí que nunca sería capaz de verme de nuevo, pero aquí está él, con una mirada desesperada en la cara y con su pecho subiendo y bajando.
--Estuve pensando y vine para decirte algo: Eres una hipócrita. Te quiero, Olivia Carrington Farley, pero eres una hipócrita. Tú te paras ahí y me dices todas las cosas que están mal conmigo y me haces sentir como mierda, y me dices que es por eso que no puedes elegirme. Pero voy a decirte algo: Tú también tienes defectos.  Eres asustadiza como el demonio e insegura. Cuando te abrazo, los huesos de tu cadera me pican porque eres tremendamente delgada y eso no me gusta. Eres bajita. Mantienes a todas las personas que se preocupan por ti fuera. Puedes ser un poco histérica. Y no te esfuerzas lo suficiente para encajar en este lugar, con tu familia, en esta escuela, aunque podrías hacer maravillas aquí si te lo permitierasHace una pausa para agarrar aire y toma más, ahora hablando más calmado-- Tienes cosas que no me gustan, Liv, pero también tienes cosas que sí. Cuando me di cuenta de que te quería fue cuando me contaste tu historia, porque amo cómo has pasado por tanta mierda pero aún crees en las personas. Amo cómo no me juzgas, ni a mí, ni nadie. Bueno, sólo cuando me conociste y lo cierto era que tenías razones para hacerlo. Pero ahora no. Tú sólo señalaste un montón de cosas malas sobre mí para hacer un punto e inventarte una excusa porque tienes demasiado miedo de estar con alguien. Pero esta es la cosa acerca de querer a alguien, Liv. Tal vez no amarla, pero quererla. Y quiero señalar ahora que estamos en ello que me encantaría que algún día me dieras la oportunidad de amarte porque eres una persona maravillosa. Bueno, aquí va: La cosa de querer a alguien es que los quieres a pesar de las cosas malas, como su impulsividad o sus caderas picudas. 
No tienen que ser perfectos para amarlos.
  Toma aire rápidamente y mira al cielo, poniendo las manos sobre sus caderas, como si lo que acaba de hacer le hubiera tomado mucho. Luego me mira y asiente:
--Sí. Creo que ya he terminado. Eso es todo.
Nos quedamos en silencio unos momentos que se sienten terriblemente largos.
--No puedo creer que realmente mis caderas estén picudas.
Entonces pasa: Nos echamos a reír los dos y compruebo que somos los más raros.
Él se sienta enseguida de mí cuando la risa ha terminado y la misma tensión aparece, pero todavía luchamos para borrar los rastros de sonrisa.
--Lo que dijiste fue injusto. Y completamente me hizo mierda. Pero te quiero a pesar de tus caderas picudas y tu inseguridad, y quisiera que tú me quisieras a pesar de mi actitud psicópata y mi mala fama de mujeriego.
 Nos miramos a los ojos.
Él tiene un punto. Dios, él tiene un punto más grande que el grano que le salió a Ally ayer.
--Tengo mucho miedoSusurré.
--Ya sé. Yo también.
--¿Tú? ¿Y tú a qué le tienes miedo?
--A que me tomes y cambies de opinión. A que Tess o alguna otra psicópata te haga cambiar de opinión. A que te asustes. A que Marcus me mate.
Me río de él y apoyo mi cabeza sobre su hombro. Se acerca y besa mi cabeza, también riendo entre dientes.
--Y tenía razón en una cosa: No quieres ver al yo celoso. No es bonito.
--¿Eres muy celoso?
--Como el demonio.
Sonrío y miro hacia las estrellas, porque siempre lo hago. Cuando necesito consuelo, cuando no sé qué hacer, cuando necesito un recordatorio que cuan afortunada soy de tener todo lo que tengo hoy.
--Y necesito que sepas otra cosaMe dice, poniendo un mechón de pelo que se interpone en mi cara detrás de mi oreja. Me gusta la manera en que me toca. Como si fuera demasiado delicada o hecha de cristalEntiendo que necesites estabilidad en tu vida, que necesitas escogerte a ti. Demonios, yo lo entiendo. Pero necesito hacerte saber que aún puedes escogerme a mí y a ti al mismo tiempo. Puedes escogernos a los dos.
  Lo miro a los ojos.
--Ahora lo entiendo. Pero necesito tiempo.
Cierra los ojos. Cuando los vuelve a abrir, no veo otra cosa que comprensión.
--¿Cuánto tiempo?
--No lo sé. Tiempo para saber que está pasando entre nosotros. Tiempo para descubrir exactamente qué siento.
Asiente.
--Está bien. Pero con una condición.
--¿Cuál?
--No me vuelvas a ignorar de la manera en que lo has hecho. Estaba muriendo.
 Sus palabras me afectan y eso me afecta (Que me afecte, me refiero. ¿Hace sentido?)
--Está bien. Seguiremos siendo amigos.
Toma mi mano en la suya y la besa. Nuestros dedos se entrelazan y siento mariposas, también conocidas como las ardillas enojadas y hambrientas.
--Voy a esperarte, Liv. Pronto aprenderás que uno de mis atributos es que puedo ser muy paciente. Prometo que voy a esperarte.



-Sthep Stronger.

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