lunes, 5 de mayo de 2014

Taken. Capítulo 15.

Untitled
Taken. Capítulo 15. "Orgulloso"

Mis ojos revolotean abiertos un par de veces. Veo el techo blanco y las cortinas a mi lado. Huele a desinfectante y a medicina.
Me siento tan cansada. Tanto que quiero cerrar los ojos de nuevo y dejar que el cansancio me tome y me arrastre hacia abajo.  Pero no aún. Quiero ver a mi alrededor, quiero absorber todo lo que pueda antes de caer de nuevo.
--¡Doctora, se ha despertado!
No me había dado cuenta de la enfermera hasta que sale por la puerta. Esa es la única cortina que está corrida y me da directo a la puerta de cristal, así que puedo ver el pasillo. Mis ojos se cierran lentamente de nuevo y unos segundos después cuando los vuelvo a abrir, veo caras familiares pegando sus rostros en el cristal.Dan. Ally. Nina. Maggie. Marcus. Jay. Lauren. Sierra. Tim. Derek.
El accidente viene a mi cabeza,  y quiero levantar una mano para asegurar que todo va bien, pero no puedo reunir la energía. Se acercan a la puerta, pero la enfermera y la doctora entran y los alejan.
Vuelvo a caer antes de que la enfermera pueda cerrar la puerta.




                                                                   ﮪ



La segunda vez que me despierto, siento que no he dormido nada desde la última vez.
Alguien me está hablando, pero aún no puedo abrir los ojos. Son simplemente demasiado pesados.
--… y tu novio no se ha despegado de la silla. Tu madre intentó que se fuera, pero ha estado aquí los últimos tres días, sólo yendo y viniendo para bañarse y conseguirse algo de comer. Bueno, como todo el mundo. Debo decir que nos has tenido muy preocupados. Siempre he pensado que no es justo que las niñas pequeñas como tu sufran estos accidentes. No deberías estar pasando por esto, cariño. Lo siento mucho. Pero parece que te vas a poner bien. Ya lo verás.
 Me obligo a abrir los ojos. Intento hablar, pero en vez de eso hago un sonidito. Eso llama su atención.
Es una mujer mayor, rubia y baja. Tiene pecas debajo de sus ojos.
--Estás despierta. Ya era hora, cielo. Aunque no es tu culpa: Te pusieron más sedantes de lo que deberían. Pero te dolía mucho, así que fue mejor considerado.
--Todavía—Susurro, arrastrando las palabras lentamente--, todavía me duele como el demonio.
Sonríe.
--Así es como debe de ser.
--¿Quién eres?
--Soy tu enfermera. Annabel Sheridan.
--Okey. ¿Entonces estoy viva?
--Pues sí. Viva y coleando.
 Miro las líneas del techo por unos segundos.
--Tuve un accidente de auto.
--Sí. Has estado dormida aquí por los últimos tres días.
--¿Maté a alguien?
--¿Qué?
--Cuando choqué contra alguien. ¿Maté a alguien?
  Ella estudia mi rostro por unos momentos y luego niega.
--Oh, no, niña. No chocaste contra nadie. Sino hubiera habido otras personas ingresadas, y no las hay. Tu archivo dice que te estrellaste contra un edificio.
--Oh, demonios. ¿Hice daños?
--Tú aquí semi muerta y de lo que te preocupas es de si hay daños--Se ríe--No. Según he escuchado, sólo el auto fue el que salió mal parado. Bueno, y tú. Tuviste una concusión cuando te trajimos y tuviste una hemorragia interna. Tengo que admitir que estabas muy mal; Dudamos por un segundo que lo lograrías, pero resultó bien. Sólo costillas rotas y unos moretones feos.
   Genial. Otras marcas feas para añadir a mi colección corporal. Simplemente maravilloso.
Me quedo quieta de pronto, mirándola fijamente, en cuanto la idea cruzó por mi mente. Me pregunto si ella vio mis heridas.
Su mirada de me dice que sabe lo que estoy pensando y que está triste.
--Yo no me las hice--Me defiendo, más a la defensiva de lo que pretendí--Nunca dependieron de mí.
Levanta las manos.
--No me debes explicaciones.
No contesto.
--¿Ellos han estado ahí afuera por mucho tiempo?
Asiente.
--Los he visto un par de veces y sólo van y vienen. Realmente no se han movido.
Suspiro.
--Genial--Digo con sarcasmo--Eso significa que los he asustado. Mierda.
Alza las cejas.
--Hija, estuviste a punto de morir. Claro que estaban asustados. ¿Esperabas otra cosa?
--No. Es sólo... Diablos. Les he dado suficientes sustos para toda la vida. Simplemente esperaba que fuera diferente. Esperaba mantenerme fuera de problemas.
Ella suspiró y me dio una sonrisa triste.
--¿Estás lista para ver a tu familia?
--Aún no. ¿Podrías llamar a una persona primero? Su nombre es Lauren.
    Annabel Sheridan asiente y se da la vuelta, abriendo la cortina brevemente para salir. Me quedo esperando, viendo las cortinas azules-verdosas de hospital, luego escucho pisadas. Aunque no son tacones. Y Lauren siempre lleva tacones.
  Quiero sentarme, o al menos recargarme sobre mis codos, pero mi cuerpo no funciona como un cuerpo normal últimamente. Me siento toda débil y perezosa, dispuesta a dormirme de nuevo.
La cortina se abre, y veo el rostro de Ally.
Ella mantiene la cortina abierta y se me queda mirando. Luego la cierra y se para frente a mí. Estoy a punto de decirle hola, cuando ella se hecha a llorar.
   Ally. Llorando.
No me jodas. Me siento terrible.
--Oh, no. No. No llores. ¿Por qué lloras? No llores.
    Se podría decir que es ella quién acaba de descubrir que el tipo que la traumatizó sigue por ahí en algún lugar y que estuvo a punto de morir.
--Lo siento--Me dice entre sollozos--Te juro que no era mi intención. Sé que yo no te conocía... o bueno, sí lo hacía. Sólo que no te recordaba. Pero ahora te conocí y luego no llegabas a casa y los policías llamaron a mamá en la madrugada y tu estabas muriendo...--Dice todo esto de golpe, sin comas, ni puntos, ni tiempo para respirar--Y me sentí muy asustada así que pensé en venir a decirte todo esto porque necesitaba que supieras que eres una hermana menor muy genial y no quiero que te pase nada y estaba muy asustada, Liv, estaba muy asustada. Pensé que ibas a morir. Pensé que te había conocido para perderte de nuevo.  Pensé que iba a volverme loca como Nina. Pensé... Pensé...
   Mi corazón empieza a dar volteretas por la maravillosa hermana que tengo frente a mí.
Tomo cada fuerza dentro de mí y estiro mi mano un poco para que ella la tome. Ally sorbe por la nariz y tome mi mano.
--Yo también pensé que iba a morir.
 Debí decir algo más emotivo. Algo conmovedor que le dejase saber cuán agradecida me sentía.
--Supongo que soy una chica con suerte--Le digo y sonrío para ella.
Ella sonríe también para mí, y entonces la cortina se abre.
Lauren.
Tiene la ropa que utiliza cuando no está trabajando, la ropa normal: Vaqueros y una blusa de sus favortias. Está toda arrugada y un poco mal acomodada.
  No es para nada como ella.
Noto que sus ojos están todos rojos y entonces mis ganas de pelear por no haberme dicho que él seguía ahí afuera se me quitan.
   Quiero consolarla.
--Ally, Nina y Dan me dijeron que saben que estás aquí y que no pueden creer que no les dijiste. Están molestos, y te sugiero que vayas a hablar con ellos.
   Ally asiente. Suelta mi mano y me da un beso en la mejilla antes de salir.
Lauren me mira.
--Hola, cielo.
--Hola, guapa.
Se desploma en el asiento enseguida de mi cama y toma mi mano.
--Fuiste tan imprudente.
--Lo siento.
--Podría estrangularte.
Río un poco, pero tengo que detenerme porque mis costillas me están matando, esas hijas de perra.
--Tengo que hablar contigoLe digo, seria.
Asiente.
--Aisslin llamó a Maggie después de que te fueras. Le dijo que te volviste loca cuando viste a su padre y después de que no contestases el teléfono, Maggie me llamó. La mujer estaba llorando a mares. Busqué sobre la familia de Aisslin, y yo… Lo siento, Olivia.
--Me mentiste.
--Técnicamente no lo hice. Sé lo que la creencia popular dice, pero no decir algo es diferente a decir una mentira.
--Entonces me traicionaste.
Hace una mueca.
--Eso es muy fuerte.
--La manera en la que me siento es muy fuerte.
Silencio.
--¿Por qué no me lo dijiste?
Suspira y mira al techo.
--Olivia, no fue hasta que te dije que todos habían sido atrapados y encerrados cuando dejaste de esconderte y dormir dentro de clósets. No me dejabas tocarte, no dejabas a nadie cerca, y sé que odiabas las pastillas porque te hacían dormirte, y cariño, déjame recordarte que dormir era un campo minado cada vez. No era un lugar seguro. Así que… no te conté. No me arrepiento. Hice lo que era mejor para ti.
  Miro su rostro determinado y firme.
--¿Por qué él no fue a prisión?
--Oh, cariño. No soy tan poderosa como tú piensas. No tan poderosa como él. La CIA lo protegía con garras y yo no podía hacerle daño. Lo siento.
--No te disculpes. Dios, todo esto es una gran mierda.
Frunce el ceño.
--Voy a hacer que te laves esa boca con jabón, jovencita. Probablemente ahora tienes otro apellido, pero por lo que a mí respecta sigues siendo una Farley y te digo desde ya que te tengo vigilada, Olivia Carrington Farley.
  Sonrío.
--Yo también te quiero.
  Annabel viene y me dice que me van a poner en esas habitaciones bonitas para mí sola.  Después de un rato el resto de mi familia (Suspiro por la palabra, y es algo bueno) vienen a saludarme. Creo que Nina llora más que nadie, incluso más que Maggie. Es por eso que es ella quien se queda conmigo mientras los demás van a darse un baño y a comer.
  Nina está acurrucada a mi lado en la pequeña camilla, pero soy tan pequeña que no es un problema.

Suelto la pregunta que me ha estado comiendo.
--¿Por qué Dan no vino a verme?
Ella voltea hacia mí y sonríe. La televisión sigue sonando, pero es ignorada.
--Oh. No te preocupes, estoy segura de que va a venir pronto. Dijo que iba a hacer algo rápido.
Asiento.
¿Pero qué puede ser más importante que visitar a tu moribunda casi novia?
 Parece egoísta pensarlo, pero qué demonios. Quiero a ese chico acostado a mi lado en vez de mi hermana mayor dulcemente histérica.
  Y de pronto, es como si mis pensamientos lo hubieran convocado.
Aparece con flores.
--No es ciertoSe me escapa, bufando.
Nina se levanta.
--De acuerdo, chicos. Iré a comer algo. Me muero de hambre. ¿Nos vemos en un rato?
--Adiós, pulgosaLe dice Dan.
Lo miro, y espero a que ella salga. Él luce horrible. Tiene ojeras enormes y su pelo es un desastre. Y su pelo nunca es un desastre, porque es Dan; El vanidoso y dulce Dan.
--Eres un cursi. ¿Por qué eres tan cursi?
Sonríe.
--Sé que te encanta.
Pone los tulipanes rojos en un mueble y se acerca a darme un beso. No es nada como la última vez, esta vez es más tierno, sin intenciones… calientes.
--Dijiste que íbamos a esperar un tiempoLe digo, más para molestarlo.
Frunce el ceño.
--Terminaste con ello cuando me besaste en tu sofá.
Me da un beso en la frente.
--¿Cómo estás?
--Como si me hubiera estrellado contra un edificio.
Sonrío, pero él no. Le jalo de la camisa un poco.
--Oh, vamos, Dan. Era para que sonrieras.
--Pudiste haber muerto.
--Pude haber muerto en muchas ocasiones pero no lo hice. Estoy viva. Eso es lo que cuenta.
  Frunce el ceño.
--Esto no me tiene tranquilo, Liv. ¿Te duele mucho?
--Un poco.
  Mentira. No puedo moverme sin sentir que me estrello de nuevo.
Parece saber que estoy mintiendo, pero no dice nada. Cambio el tema.
--¿Por qué te tardaste tanto en venir a verme?
Sonríe esta vez.
--¿Me extrañaste?
--No presiones.
Sonríe y me da otro beso en la frente. Después, cuando está a unos centímetros de mi cara, le toco el rostro.
--Te ves horrible.
Toma mi mano de su rostro y la besa.
--Me sentía horrible. Nosotros… No sabíamos si vivirías.
Entrelaza nuestros dedos.
--Yo tampocoLe dijeQuiero decir, mientras esperaba. Después de que me hubiera estrellado. Estaba bastante segura de que iba a morir. Estaba realmente segura.
  Suspira profundamente y esconde su cara en mi cuello.
--No creo que ni Marcus y yo te dejemos conducir de nuevo.
--No lo dices enserio, ¿Verdad?
Se queda en silencio.
--No pueden protegerme de todo.
--Podemos intentar.
--No quiero ser protegida de todo.
Gruñe en mi cuello.
--Nunca nos vamos a poner de acuerdo, ¿Verdad?
--No lo creoDigo.
  Alguien toca a la puerta. Veo a Jay ahí parado, con algo escondido debajo de su chaqueta porque hace bulto. ¿A quién quiere engañar? Se ve en todas partes.
--Por mucho que me alegra ver tu sexy trasero aquí, Dan, es mi turnoEntra a la habitación y de la chaqueta saca una bolsa con un bote de helado de fresa dentroLa compré en la tienda de la esquina. Nadie aquí se dio cuenta. Pensé que iba a ser más emocionante contrabandear alimento, pero ha resultado un fraude. No me siento como James Bond para nada.
   Ambos nos reímos.
Los tres nos ponemos a ver una de ésas películas que salen en la televisión miniatura de la habitación. Después de unos minutos, Dan llama a su mamá para dejarle saber que todo va bien. Conocí a la mujer vagamente cuando recientemente llegué. Maggie y Marcus me presentaron a muchas personas, y sé que ella fue una de ellas, pero en verdad no estaba prestando atención. No la he visto desde entonces.
   Tampoco he visto a Aisslin.
Jay de repente me da un codazo que me duele hasta el…
--¿Qué pasa, pequeña? ¿Por qué esa cara larga? Estás viva.
Lo miro, y se levanta para ponerse en el lugar de Dan: A mi lado.
--Lo sé, y me siento agradecida. En verdad. Es sólo… Tengo miedo, Jay.
--¿De qué?
--De qué va a pasar ahora. Con él suelto. El padre de Aisslin.
Se congela.
--Espera. ¿Ese hijo de puta es el papá de tu amiga?
--Sí.
--Santa mierda.
--Sí.
--Oh, mierda…
--¡Deja de decir eso! ¡Ya lo sé!
Cierra la boca.
--Oh, Livie. Lo siento. Ya me preguntaba por qué no la había visto. ¿Ella está…? No sé. ¿Enojada?
--No lo sé. No he hablado con ella. ¿Pero puedes imaginarlo? La persona que más quieres es un hijo de perra que tortura a niñitas.
  Aprieta la mandíbula.
--Me duele que te duela. Lo siento.
Cierro los ojos y asiento.
--Tengo miedo de perder a Aisslin también. Y tengo miedo de que él me haga daño de nuevoSusurro.
  Acaricia mi cabello.
--Nadie lo va a permitir.
--Me molesta que necesito ser salvada de nuevo.
--Oh, no. No. Tú te salvaste a ti misma, Liv. Pudiste seguir tomando esas pastillas y seguir en ese manicomio, volviéndote loca. Y no lo hiciste. Te pusiste junta. No sé cómo lo hiciste, pero te compusiste. Y te admiro por eso. ¿Me estás oyendo, Liv? Me siento orgulloso de ti.
  Sonrío, mientras el calor se extiende en mi pecho.
--Te quiero, Jay.
--Ya lo sé.
Río y le doy un golpe en el pecho. Luego lo abrazo, fuerte.
--Estoy cansada de perder a personas.
   Estoy viva. Me siento feliz por ello. En verdad, pero… Pero.
Todo está tan jodido.


                                                      





La mañana siguiente por la noche, es cuando me dejan irme. Puedo decir que están preocupados, pero no siento como para sonreír y actuar toda feliz para darles el gusto. Quieren ayudarme a salir por las escaleras, pero les digo que los voy a matar si lo hacen. No soy ninguna inválida.
  Dan me sigue hacia arriba, y cuando entro a mi habitación, inmediatamente me acuesto en la cama, cerrando los ojos.
--Liv, abre los ojos. Tengo una sorpresa para tiDice  Dan.
--Dan… ¿No puede esperar hasta mañana? Me siento muy cansada, y no estoy de humor. Lo siento.
--Pero ya lo tengo aquí. Sólo abre los ojos, cariño. Vamos, Liv.
Sonrío un poco al oírle llamarme Cariño. En ese momento sé que, después de todo, yo siempre tendré a Dan. Abro los ojos, y lo que veo son un montón de estrellas sobre mi cabeza.
  Como, literalmente.
Soporto mi peso en mis codos y me impulso hacia arriba, donde cientos de estrellas brillantes de plástico están pegadas.
  Me echo a reír.
Dan se acuesta a mi lado y me abraza.
--¿Te gusta?
--No puedo creer que hayas hecho esto por mí. Me encanta.  Gracias.
--Recordé que me dijiste que mirabas a las estrellas para recordar lo bueno que tienes. Para recordar que te sientes agradecida. Así que pensé…
  Me estiro para besarlo.
--Gracias.
Tal vez no todo está jodido.




-Sthep Stronger.
(Lo siento si no les gusta o algo. Últimamente se ha vuelto difícil escribir Taken. Estoy perdida)

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